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La medicina estética tiene el mismo objetivo que la cirugía, salvo que no es necesario pasar por el quirófano para conseguir los resultados deseados. Hoy vamos a descubrir los procedimientos no invasivos, por tanto sin cirugía, que seducen cada vez más a las mujeres.

Las técnicas para el rostro

Estar más joven, tener una piel más brillante, más lisa, presentar unos labios carnosos, o colmar los surcos provocados por las arrugas son los recursos más frecuentes que se le piden a los cirujanos. Los cuidados estéticos sin cirugía como las inyecciones de Botox o de ácido hialurónico, la microdermoabrasión, el peeling, el mesolift, o el fotorejuvenecimiento están muy de moda y permiten responder a esta demanda creciente.

Las técnicas para el cuerpo

Para un cambio de aspecto a nivel del cuerpo, no es necesario pasar por la cirugía propiamente dicha. Perder grasa, tratar la celulitis o rejuvenecer es algo totalmente posible gracias a métodos como la criolipolisis, la presoterapia, la mesoterapia, la crioterapia, el drenaje linfático, la depilación láser, o incluso el borrado de los tatuajes.

Rostro-mujer

La opción más adecuada

La elección de la operación más adecuada es algo que solo puede realizar la propia paciente. Todos los cuerpos son diferentes y los objetivos de belleza también. Los resultados ofrecidos por la cirugía y la medicina estética no son forzosamente los mismos en función de los procedimientos. En cualquier caso conviene saber que nada vale tanto como la experiencia y los consejos de un especialista. En ningún caso conviene dejarse tentar por los resultados que vemos en fotografías.

La elección de la clínica y del cirujano

Escoger un cirujano no es algo fácil. Intentaremos ofrecer algunos consejos prácticos a la hora de hacer la correcta elección.

Las referencias y la reputación del cirujano son un punto fundamental. Un médico de confianza puede ser de gran ayuda a la hora de elegir al cirujano más adecuado. En efecto, el médico os conoce bien y conoce seguramente a compañeros competentes que mejor podrían realizar la operación que busca unos objetivos bien definidos.

Del mismo modo, el entorno puede ofrecer el nombre de algún especialista competente. La única pega sería la de seguir a rajatabla los consejos que encontramos en diferentes blogs y foros de internet, puesto que pueden estar falseados o no ser del todo correctos.

Durante la primera consulta con el cirujano, este debe escucharos bien, pero debe ser completamente transparente tanto a nivel del precio como a nivel de los riesgos y de los efectos secundarios de la intervención.

Una vez explicada la operación, debemos poder disponer de un plazo suficiente para la reflexión y madurar la decisión.

En cuanto a la clínica o al hospital, podemos visitarlo primeramente para familiarizarnos con el espacio donde es posible que tengamos que pasar una noche o incluso más.

Los efectos secundarios

Los edemas y los moretones suelen formar parte de los efectos secundarios que se sufren tras una operación quirúrgica. Sin embargo, estos varían en función del procedimiento médico o quirúrgico. Los efectos indeseables también se deben explicar de forma clara por parte del cirujano a la paciente. El seguimiento postoperatorio es fundamental para seguir la evolución de estos efectos y actuar en caso de necesidad urgente.

Los costes y precios

El precio de la intervención de la cirugía estética y de los métodos de medicina estética son muy variables. En efecto, el primer factor es el lugar geográfico donde se encuentra la clínica.

El tipo de intervención pesa evidentemente en la balanza. Un aumento de pecho no tiene el mismo coste que una liposucción de los glúteos o que un drenaje linfático.

Después, las modalidades de la hospitalización juegan un papel importante. Si la paciente debe pasar una noche en la clínica o una semana en el hospital, lógicamente, los costes no serán iguales.

La reputación del cirujano estético y de la clínica también forman parte de los factores de variación del precio. Cuanto mayor es la reputación del médico, más alto es el coste.

Finalmente, las operaciones exageradamente baratas no deben ser consideradas por ninguna paciente. Normalmente estos precios esconden a un especialista que no lo es, o un personal nada cualificado. Así pues, cuidado con los precios demasiado bajos en cuestiones de cirugía estética.

En resumen

La cirugía estética dispone de un campo de acción muy amplio que permite satisfacer las numerosas demandas con objetivos muy diferentes. La decisión de operarse no se debe tomar a la ligera, puesto que se trata siempre de un gesto quirúrgico que tiene un impacto sobre la salud.