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La cara es la primera cosa que se percibe en una mujer. La cara presenta los rasgos característicos de cada una, y a partir de estos rasgos surge el atractivo físico. También, es totalmente comprensible que el mercado de la estética haya visto un crecimiento espectacular en estos últimos años.

Entre las diversas técnicas para mejorar la estética y la juventud del rostro figuran las técnicas de inyección. Los productos son variados y el colágeno se encuentra entre ellos. Productos existente en el cuerpo humano, el colágeno ha sido estudiado para determinar sus funciones y sus virtudes.

Y como este producto existe también en otras especies animales, la extracción ha sido bastante fácil, lo que ha tenido por efecto la mejora en su campo de acción y en las diversas posibilidades que puede ofrecer.

La historia del colágeno

Al principio, el colágeno estaba destinado para el tratamiento de las osteoporosis y de las artrosis. Naturalmente abundante en el cuerpo humano, participa en la regeneración de todos los tejidos, desde la piel hasta los ligamentos y cartílagos, rigiendo así la cohesión y elasticidad de estos últimos.

CirugíaMás tarde, gracias a los estudios llevados a cabo, los profesionales de los cuidados faciales han utilizado estas capacidades del colágeno para hacer inyecciones a bajas dosis para tratar y suprimir las arrugas. En efecto, siendo un producto natural, tiene la ventaja de ser fácilmente asimilable por el organismo. Por otro lado, sus acciones sobre los tejidos hacen de él un reparador ideal para la piel del rostro.

Las inyecciones de colágeno

En la práctica de la eliminación de la arrugas, el colágeno es inyectado en la piel a lo largo de las líneas formadas por las arrugas. De esta forma, tras algunas sesiones, las arrugas desaparecen casi inmediatamente, dejando aparecer una piel lisa donde los huecos se ha visto colmados por el producto. El colágeno inyectado permanece en el cuerpo unos seis meses, tras los cuales hay que volver a repetir el proceso.