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Antes de maquillarse, conviene sanear la piel, y dejarla muy luminosa a través de una serie de consejos. El resultado será todo un éxito sin duda.

Tener una piel sana y luminosa, consiste en cuidarla a diario. Se trata de hidratarla, pero también de eliminar las impurezas que avejentan su tono. Con el fin de borrar los signos visibles del cansancio y mantener un brillo y luminosidad natural, os proponemos una serie de consejos fáciles de realizar.

Conocer el tipo de piel

Para comenzar, es indispensable conocer el tipo de piel con precisión. No pongáis una crema para pieles secas, si tenéis una piel grasa, y viceversa. Algunas mujeres, no saben qué tipo de piel tienen, y se equivocan, provocando tiranteces, o brillos excesivos sobre la piel.

Lo mejor en estos casos es pedir la opinión experta de una esteticista, que nos podrá informar sobre el tipo de piel que tenemos. Una vez sabido esto, podéis escoger mejor los productos de belleza que mejor se adapten a vuestra piel, tanto para la crema de día, como para el fondo de maquillaje.

Lavar e hidratar

Para tener una piel sana, radiante, cuidadla día a día. Lavadla por la noche y por la mañana, con jabón para cuidados específicos. Para desmaquillarla, no os olvidéis de la etapa de la loción, bien sea con agua desmaquilladora, aceite o leche.

La loción permite retirar el film que deja el producto desmaquillador sobre la piel. Vuestra crema de cuidados diarios puede entonces penetrar perfectamente en vuestra piel. Si durante la etapa de la loción, la hidratación no se realiza de la misma manera, el resultado será nefasto: corréis el riesgo de tener un tono mate, y sin vida.

Exfoliar e hidratar

Tener una piel radiante, implica también la exfoliación. Exfoliar la piel una o dos veces por semana, para desprenderla de las células muertas, responsables de que el tono del rostro haya perdido su brillo natural. Tras la exfoliación, queda lo más importante: una buena hidratación.