Cuando se evoca la cirugía estética femenina, el lifting del rostro y la cirugía mamaria son las intervenciones en las que se piensa de forma inmediata. Si bien es cierto que estas prácticas son de las más demandadas, hay otra operación de estética que cada vez es más popular, la cirugía de los glúteos, o lifting brasileño. Veamos lo que conviene saber sobre el tema, y las etapas y consecuencias de esta cirugía cada día más en boga.

El recurso a la cirugía de los glúteos

Existen varias razones que justifican el recurso a la cirugía de los glúteos. La cirugía se puede utilizar para remodelar unos glúteos planos, cuando estos han perdido su tonicidad muscular por culpa del envejecimiento, de una perdida de peso, o de una morfología de origen congénito.

La intervención también puede permitir subir los glúteos por razones estéticas. Una vez más, el envejecimiento de la piel, la pérdida de peso o una morfología de origen congénito pueden ser explicaciones a este tipo de operación.

Algunas mujeres recurren a la cirugía de los glúteos para obtener una reducción de su volumen. Esta intervención, que afecta a los músculos de los glúteos, así como a las caderas, consiste en una liposucción.

Estética

Los diferentes métodos

La liposucción consiste en aspirar el almacenamiento de grasa que se encuentra en los glúteos, en la parte baja de la espalda, sobre las caderas, y a veces en la zona trasera de los muslos. La duración de esta intervención puede variar entre 30 minutos y 2 horas, y normalmente se practica bajo anestesia general.

El lipofilling consiste en practicar un autoimplante con grasa de la paciente. El cirujano toma por lipoaspiracion células grasas en una zona donde hay mayor cantidad, y la vuelve a inyectar en la parte de los glúteos que debe ser remodelada.

Cuando se quiere aumentar el volumen de los glúteos, se puede practicar una inyección de ácido hialurónico con efecto temporal. Con la ayuda de microcánulas o de agujas, el cirujano inyecta el producto y efectúa un ligero masaje para garantizar una uniformidad del resultado. Esta intervención no es dolorosa, solo se necesita anestesia local, y dura de unos 30 minutos a 1 hora y media. Esta solución es temporal, la paciente tendrá que someterse a otras inyecciones al cabo de 6 meses.

Cuando la piel se relaja, en caso de gran pérdida de peso, por ejemplo, o que se desea dar mayor tonicidad a los glúteos, se puede recurrir al lifting de glúteos. Esta intervención, que consiste en estirar la piel, dura aproximadamente 2 horas, y requiere anestesia general.

Algunas pacientes recurren a la colocación de implantes de glúteos, es decir prótesis. Para realizar esta técnica perfeccionada en Brasil, donde es muy popular, el cirujano hace una incisión en el pliegue de los glúteos, levanta el gran músculo del glúteo e introduce los implantes de silicona. La forma y el volumen de estos implantes varían en función del efecto buscado y de la anatomía de la paciente.

Después de la cirugía de los glúteos

En función de la naturaleza de la intervención, el tiempo de convalecencia será más o menos largo y puede incluso alcanzar dos semanas en el caso de cirugías más complicadas. Se aconseja evitar una actividad física demasiado intensa, durante el mes siguiente a la operación. Es normal que aparezcan equimosis tras la operación. Pero estas desaparecen generalmente al cabo de 10 días.

Si bien es cierto que las complicaciones son poco frecuentes, pueden aparecer tras la cirugía: infección, necrosis cutánea, flebitis, hemorragia, reacciones alérgicas, hematomas, o alteración de la sensibilidad.

Cuidado con las operaciones fraudulentas

A veces puede ser tentador recurrir a servicios de cirugía en el extranjero, puesto que los costes son menos elevados. No conviene perder de vista que en caso de complicaciones, los procesos a seguir son mucho más difíciles. Lo ideal es consultar con especialistas del país de origen para este tipo de intervención tan delicada.