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Un desequilibrio hormonal no perturba evidentemente el peso ni el metabolismo. Sin embargo, tiene un impacto sobre nuestro estado de humor, nuestra piel, nuestro cabello, nuestra pilosidad, nuestro nivel de energía, nuestra concentración, y la salud de nuestras células. En cierta medida, nos pone en riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer como el de próstata, de útero, de tiroides, y de mama.

Algunas consecuencias del desequilibrio hormonal

Pubertad precoz: se puede constatar el aumento de casos de desequilibrio hormonal por el número alarmante de chicas que tienen la menstruación a partir de la edad de los siete años.

Desarreglos de las glándulas endocrinas: los problemas de tiroides, de glicemia, de suprarrenales y de metabolismo se convierten cada vez más en problemas más frecuentes, incluso epidémicos.

Síntomas desagradables de la menopausia: los síntomas de la premenopausia y de la menopausia están considerados como un paso obligado. Se manifiestan con menos fuerza en un organismo sano desde el punto de vista hormonal.

Cesta de frutasSíndrome premenstrual: esto lo viven millones de mujeres que se sienten mal físicamente y moralmente, en diferentes grados, una semana al mes, y así todos los meses, durante años. Es tan normal que nos parece algo habitual.

Los perturbadores hormonales de la alimentación

Veamos parcialmente y brevemente lo que se propone para favorecer una mejor salud a través de la alimentación:

Elegir alimentos con índice glicémico bajo, es decir evitar los azúcares rápidos, y decantarse por los cereales completos o integrales no refinados.

Consumir muchas verduras biológicas: crudas, ajo, cebolla, frutos frescos, y aumentar el consumo de legumbres.

Evitar las grasas trans, refinadas, y preferir los aceites vegetales de primera presión en frío y biológicos, sobre todo el aceite de oliva, las semillas de lino, el aguacate, las nueces, y las semillas.

Consumir suficientes proteínas y elegirlas en función de sus aminoácidos o de sus grasas buenas: el salmón salvaje, los huevos, la carne biológica.

Consumir agua pura filtrada, no contaminada con el bisfenol A que se encuentra en las botellas de plástico.

Preferir lo biológico antes que los pesticidas, antifúngicos, ceras y residuos hormonales.

Elegir alimentos naturales y completos con el fin de evitar los aditivos químicos, edulcorantes, agentes de conservación, de textura, colorantes, aromas, etcétera.

En cuanto a la conservación de los alimentos, evitar los que contienen plástico, y no envolverlos directamente en el plástico, sobre todo la carne y los productos lácteos.

Personalizar la alimentación en función de los problemas de tiroides, una falta o un exceso de hormonas del estrés en el cuerpo, un desequilibrio de estrógenos, progesterona, y testosterona.

Evitar saltarse una comida o comer demasiado, tomar el tiempo necesario para masticar y comer con tranquilidad.

Evitar los excesos de alcohol, té negro, café y chocolate.