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Durante el verano, el cabello sufre una serie de agresiones de las que nos debemos proteger para no dañarlo en exceso. Si bien es verdad que el agua de mar tiene beneficios para el pelo, por otra parte, el viento, y el sol lo secan de manera excesiva.

Para evitar la sequedad y mantener la suavidad natural del pelo, se debe lavar con un champú adaptado, pero sobre todo, y esto es lo más importante, el pelo hay que nutrirlo tras haberlo expuesto a una serie de agresiones que no son habituales durante el invierno.

Antes de exponer el pelo al sol y a los baños de agua salada del mar, se deben proteger las puntas. Lo ideal es utilizar algún producto que contenga aceite de palma. Este aceite, totalmente natural, compuesto por productos vegetales, hace de filtro solar. Pero, por otro lado, tiene la virtud de nutrir el cabello desvitalizado, evitando el encrespamiento.

Mujer en la playaHay que decir que estos productos para el cuidado del pelo, a base de aceite de palma, existen desde hace más de 30 años, y su éxito no ha bajado nunca, ni ha sido superado por ninguna otra alternativa de carácter natural.

Si nos encontramos ya ante una situación, aparentemente irrecuperable, es el momento de aplicar los grandes remedios, para esos grandes males. En este caso debemos acudir a una crema revitalizante, intensa y a base de manteca de karité.

Con esta mascarilla capilar, específica para un cabello muy estropeado y dañado por el sol y el agua de mar, podremos recuperar el aspecto brillante y sedoso que teníamos al principio de la estación veraniega. Sus efectos son sorprendentes, y su eficacia está más que demostrada, especialmente en mujeres que tienen una melena larga y sedosa.

En todo caso, y como consejo final, no debemos olvidarnos que para las rubias y las que tienen el pelo de color castaño claro, el sol tiene como efecto el aclarar algo más el tono natural del pelo. Esta facultad podrá proporcionarnos ese brillo de más que embellece siempre un pelo sano.

Sin embargo, no debemos olvidaros de que en todos los casos, sea cual sea el tono natural o artificial de nuestro pelo, ni la sal del mar, ni el cloro de la piscina son buenos aliados para mantener su salud y aspecto natural. En todos estos casos, lo que está en juego no sólo es la belleza del cabello, sino la propia salud del mismo.