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Un pelo deshidratado, debilitado y con las puntas abiertas es el síntoma claro de que se trata de un cabello seco. Puede tratarse simplemente de un cuero cabelludo que no contiene suficiente glándulas sebáceas (las que producen el sebo).

Pero el pelo puede tornarse seco después de un uso excesivo de coloraciones, de una exposición solar demasiado prolongada, o del cloro de la piscina. Finalmente, el uso de un secador a demasiada temperatura, de un alisador, o de unos rulos calientes pueden provocar también que nuestro pelo presente un aspecto más seco de lo habitual.

Primera etapa: el champú

No os lavéis el pelo con demasiada frecuencia: cada 2 ó 3 días es suficiente y eso permitirá que mantengáis más tiempo los aceites naturales del cabello. Utilizar un champú adaptado especialmente a vuestro tipo de pelo, y para cabellos secos. No utilicéis agua a demasiada temperatura, puesto que podría destruir los aceites Mujer con el pelo despeinadoprotectores. Lavos y enjuagaos el pelo con agua tibia.

Lo más importante, enjuagar bien el pelo con el fin de eliminar todo residuo de champú, y lo ideal es terminar el proceso con un bueno chorro de agua fría.

Segunda etapa: los cuidados

Utilizar un acondicionador después de cada lavado. Elegir un producto especial para cabellos secos, preferentemente a base de dimeticona, en el caso de usar después un secador. Cuando apliquéis el acondicionador, comenzar por las puntas, antes de remontar progresivamente hasta el cuero cabelludo. Respetar bien el tiempo de espera indicado en el prospecto del producto (entre 2 y 10 minutos).

Aplicar con cierta regularidad una mascarilla o bálsamo para cabellos secos. Podéis fabricarla vosotras mismas mezclando 60 g de aceite de oliva (emoliente natural), 60 g de gel de aloe vera (hidratante), y 6 gotas de aceite esencial de romero o de madera de sándalo (suavizante). Dejar actuar entre 1 y 2 horas, antes de enjuagar el pelo con abundante agua.

Tercera etapa: el peinado

No abuséis del secador, porque el calor fragiliza el cabello. Lo ideal es dejar que el pelo se seque al aire. No abuséis de los rulos, ni de los alisadores, ni de ningún otro sistema para rizar el cabello. Si usáis el secador, determinar una temperatura media, y nunca la máxima.

Utilizar un cepillo a base de cerdas naturales, y no sintéticas, que acumulan electricidad estática en el pelo y acelera el proceso para que se rompan. Cepillaos siempre el pelo comenzando por las puntas para desenredarlo.