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Al igual que ocurre con la piel, el paso de la piscina a la calle, o del mar a la toalla, termina fragilizando considerablemente el pelo, sin hablar del daño ocasionado por el sol, y el viento. Los rayos UV alteran el brillo del color. El cloro sensibiliza el cabello y termina por perder su brillo natural, al igual que ocurre con los minerales del agua de mar, que secan considerablemente el pelo.

Al igual que para la piel, es necesario aplicar una protección adecuada, si no queremos que la estructura externa e interna de la fibra capilar se vea alterada.

Cuidados capilares

El cabello debe tratarse con un mimo exagerado. Los cuidados deben aplicarse sobre el pelo ligeramente húmedo, puesto que así permitimos que se hidrate de una forma natural. Para aquellas mujeres que tienen el pelo largo, debemos recoger la melena una vez que hayamos aplicado algún tipo de cuidado sobre las puntas. Para las puntas, lo mejor es un aceite protector, para prevenir las agresiones externas y solares.

Por la noche, al llegar a casa, el pelo se debe enjuagar con abundante agua, y añadir al final unas gotitas de vinagre de cidra, o de limón. De esta forma restablecemos el pH de la fibra capilar, y cerramos las escamas, para que el cabello vuelva a recuperar su brillo natural, e impedir que el color se vea alterado.

La coloración

Es bueno que una vez a la semana apliquemos un cuidado específico, o una leche de henna: mezclar en un bol una dosis de champú, otra de acondicionador, y una cucharada de café de polvo de henna. Luego dejamos reposar diez minutos, y aplicamos suavemente sobre el pelo. De esta forma cuidamos y reavivamos el color del pelo en sus tonos castaños y pelirrojos.