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Quizás hayamos escuchado hablar de contracciones concéntricas, excéntricas e isométricas. Estos términos complejos se refieren a nociones indispensables para un correcto entrenamiento físico. Hoy vamos a ver lo específico de cada una de estas contracciones para comprender mejor de qué manera intervienen durante el entrenamiento.

La contracción concéntrica

Se trata del tipo de contracción más conocido. La contracción concéntrica provoca una hinchazón relacionada con el acercamiento de las unidades contráctiles del músculo. Por ejemplo, si se coge un vaso colocado sobre una mesa para beber su contenido, llevaremos el vaso hacia la boca realizando una contracción concéntrica del bíceps.

La contracción concéntrica del músculo agonista permite la realización del movimiento.

Concéntricos

La contracción excéntrica

Si hemos comprendido correctamente la noción de contracción concéntrica, podemos entender perfectamente la noción de contracción excéntrica. Se trata justamente de lo contrario. La contracción excéntrica va asociada a un estiramiento del músculo.

Por ejemplo, si se coloca un vaso sobre una mesa tras haber bebido su contenido, llevaremos el vaso de la boca hacia la mesa realizando una contracción excéntrica del bíceps.

De esta forma, la contracción excéntrica del músculo permite controlar el movimiento y frenarlo. Sin esta, el vaso caería sobre la mesa. Las nociones de contracciones concéntricas y excéntricas están relacionadas con las nociones de músculos agonistas y antagonistas.

La contracción isométrica

Si los dos tipos de contracciones que acabamos de ver están relacionadas con el movimiento, la contracción isométrica se caracteriza por una ausencia de desplazamiento.

Se trata por tanto de la contracción del músculo para resistir cualquier fuerza sin que haya movimiento articular. Por ejemplo, si intentamos levantar una carga demasiado pesada, contraemos al máximo los músculos, pero a pesar de todo, no conseguimos levantar la carga.

Este modo de contracción va asociado a la duración, la de la contracción, contrariamente al resto de modos que van asociados a un número de repeticiones. La contracción isométrica se considera generalmente como la que produce el máximo de fuerza voluntaria.

Los músculos agonistas

El músculo agonista se define como el músculo que produce el movimiento, considerado por oposición al músculo antagonista. Esta definición un poco simplista quizás no ayude a comprender, pero algunos términos son primordiales.

Se trata del músculo que produce el movimiento considerado, es decir que si se realiza una flexión del codo, se trata del músculo flexor: el bíceps. A la inversa, si realizamos una extensión del codo, el músculo agonista es el tríceps.

Por lo tanto, el carácter agonista no es una propiedad inherente al músculo. En efecto, todos los músculos esqueléticos pueden ser agonistas. Todo depende por tanto del músculo en el movimiento: el agonista es el que produce el movimiento por su contracción concéntrica.

Los músculos antagonistas

El término antagonista significa oposición. El músculo antagonista es el que se opone al músculo agonista, es decir que es el músculo que no produce movimiento ninguno.

Si el movimiento es una flexión del codo, entonces el músculo antagonista es el músculo que se opone a la flexión, es decir el músculo que permite la extensión: el tríceps. Al contrario, si el movimiento es una extensión del codo, el músculo antagonista será el músculo flexor: el bíceps.

Al igual que ocurre con el músculo agonista, el carácter antagonista no es una propiedad del músculo en cuanto tal, sino que depende de la función del músculo durante la realización del movimiento.