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El ajo germinado tiene más proteínas y vitaminas que el ajo clásico, porque desarrolla nuevas facultades con el objetivo de convertirse en una planta completa.

Sus poderes revitalizantes y regeneradores también son mayores. Normalmente, compramos ajo en grandes cantidades, y si no lo utilizamos en un cierto lapso de tiempo, comienza a germinar. En este caso, tenemos la costumbre de tirarlo cuando está germinado. Sin embargo, conviene saber que se dejan de lado sus grandes beneficios, que por desgracia son desconocidos, y que vale la pena tener en cuenta.

Una asociación química americana ha publicado recientemente un estudio en el que unos investigadores han demostrado todas las propiedades del ajo germinado, que se utilizan desde la antigüedad, pero que no valoramos lo suficiente en la sociedad actual.

Las propiedades del ajo germinado

Es frecuente que cuando el ajo inicia su proceso de germinación, perdamos este fenómeno con mal ojo, lo que nos empuja sistemáticamente a tirarlo a la basura. ¿Cómo se puede consumir un producto que está convirtiéndose en una planta? La mayoría de las personas se plantean esta reflexión. Pero después de estas indicaciones, vamos a comprender y a disfrutar de todos los beneficios del ajo germinado.

Ajo fresco

El ajo germinado tiene más antioxidantes que el ajo normal

Como sabemos, el ajo es un alimento altamente medicinal, que tiene la capacidad de fortalecer el sistema inmunitario y defendernos contra muchas enfermedades. Purifica el organismo, actúa como un potente antibiótico natural y aporta una gran cantidad de vitaminas y minerales. Sin embargo, cuando el ajo se pone a germinar, nuevas propiedades aparecen.

Cuando el ajo se pone a crecer, produce enzimas naturales que tienen por función proteger a la joven planta contra los agentes patógenos externos. Estas nuevas enzimas permiten al ajo tener más poder antioxidante, para que la planta crezca fácilmente y se mantenga en buena salud.

A las propiedades antibióticas y purificadoras del ajo, se añade una propiedad antioxidante mayor, muy eficaz para combatir la acción de los radicales libres, esas sustancias químicas que son responsables del envejecimiento prematuro y de la oxidación celular.

El ajo germinado protege contra la arteriosclerosis y ciertos tipos de cáncer

El ajo adquiere propiedades muy eficaces para eliminar los radicales libres, al cabo de 5 días de germinación. Esto se traduce por un mayor poder intracelular, que tiene la capacidad de proteger contra el endurecimiento de las arterias y contra los ataques de ciertas células malignas, que pueden provocar cáncer de colon, de piel, o de mama.

Además, el extracto de germen de ajo es muy eficaz para proteger contra los problemas neuronales, los ictus, y otras enfermedades del cerebro.

¿Cómo consumir ajo germinado?

Es importante tener en cuenta ciertos consejos que permiten disfrutar al máximo de todos los beneficios del ajo germinado. No conviene comprar ajo germinado en un supermercado. Es posible que haya germinado en malas condiciones. Para garantizar que el ajo esté en buen estado cuando se compre, conviene tocarlo. Si los dientes están muy secos, y son pequeños, no se debe comprar. Sin embargo, si están bien apretados, y que huelen bien, sí se pueden comprar. Lo ideal en cualquier caso es hacer que el ajo germine en casa.

Para consumirlo, basta con pelarlo y cortarlo en dos. Inmediatamente se ve el germen que se sitúa en el centro del diente. Tiene que tener un color verde y fresco, y nunca debe ser marrón o negro. Si ese es el caso, hay que tirarlo a la basura. El ajo germinado tiene un sabor un poco fuerte, mayor que el ajo clásico. Cuando se añade a las preparaciones culinarias, conviene poner menos cantidad.

Para concluir, es interesante saber que los alimentos germinados contienen muchos beneficios para la salud. La germinación es lo que transforma una cabeza de ajo en verdadera planta, y produce nuevos frutos. Durante este proceso, el vegetal produce más vitaminas y más proteínas. También desarrolla un poder regenerador y revitalizador.