• Autor de la entrada:
  • Tiempo de lectura:4 minutos de lectura

Conseguir un maquillaje nude no es cosa fácil. Hay etapas que se deben respetar, y conviene escoger los productos correctos para conseguir este efecto natural. Veamos cómo realizar un maquillaje ligero y glowy etapa por etapa.

Preparar el rostro antes del maquillaje

Primeramente conviene preparar el rostro para recibir el maquillaje, eliminando cualquier resto cosmético con un agua o con una leche desmaquillante adaptada al tipo de piel. Una vez desmaquillado, hidratar el rostro y aplicar un gel descongestionante para los ojos, para relajar y borrar las bolsas. Se termina hidratando los labios con un bálsamo.

Trabajar el color de la piel

Conviene mezclar una nuez de embellecedor de la tez con la crema base. Después se aplica con el pincel de maquillaje. El embellecedor sirve para iluminar y dar más brillo a la piel de la cara. La crema base debe cubrir las imperfecciones y unificar la piel. Terminamos por un antiojeras, que aplicamos en el ángulo del ojo y por debajo del ojo.

Belleza

Un mejor aspecto

Una vez unificada la tez y haber ofrecido más brillo, aportamos un mayor aspecto y relieve al rostro. Para ello debemos combinar un polvo de sol con el blush. Para ello debemos aplicar ligeramente el polvo con un pincel plano sobre las partes sobresalientes de la cara, en aquellos lugares que tienen mayor tendencia a quemarse con el sol en verano: la nariz, la frente, el mentón, y la parte superior de los pómulos. Después, aportamos frescor aplicando el blush, siempre con un pincel plano, sobre los pómulos, desde el ojo a la oreja.

Un pequeño truco para aplicar correctamente el blush es sonreír ligeramente para que destaque el volumen de los pómulos. Finalmente, utilizamos un pincel redondo para fundir el material.

Y para una tez mucho más glowy, terminamos por el strobing. Esta técnica de maquillaje permite aportar luz sobre la cara y remodelar discretamente los rasgos en pocos segundos con ayuda de un iluminador.

Redefinir las cejas

Ahora toca maquillar los ojos, y comenzamos por las cejas. Si están bien definidas, basta con pasar un pequeño cepillo por encima. En caso contrario, conviene trabajarlas con un lápiz del mismo color y un gel para fijar el producto.

Corregir los párpados

Antes de comenzar el maquillaje de los ojos, corregimos las imperfecciones de los párpados con color específico para párpados a base de crema y polvo fino que consiga fijar la sombra de ojos que vamos a aplicar después.

El maquillaje del párpado superior

Debemos aplicar un beige claro, sin cargar demasiado para que el efecto sea natural sobre el conjunto del párpado superior. Después pasamos un lápiz marrón oscuro a ras de las pestañas. Esto permite que la sombra marrón oscura que colocamos, del mismo color que el lápiz, se adhiera mejor. Lo colocamos en el mismo lugar que la raya del lápiz marrón oscuro.

Para tener una mirada luminosa, aplicamos una sombra beige dorada sobre la esquina interna del ojo, a ras de la pestaña. El contraste entre el claro del interior del ojo y el oscuro del exterior modela la mirada y ofrece más intensidad.

Trabajar el acabado de la mirada

Para terminar y dar mayor profundidad a la mirada, conviene trabajar el pliegue del párpado superior. Para ello, hay que resaltar mucho más con una sombra beige oscura para dar la ilusión de un hueco más importante y de un relieve del párpado más interesante. Cuando se aplica la sombra de ojos de un beige oscuro, nos quedamos solamente sobre el pliegue, no se extiende hasta la ceja, puesto que en ese caso el efecto de profundidad se vería anulado.

Hay que finalizar por un ligero toque de máscara negra sobre la base de las pestañas. Debemos evitar la punta de las pestañas para un resultado más natural.

Dibujar una boca transparente

Sobre los labios aplicamos un simple bálsamo, o bien un ligero toque de gloss. Si queremos aportar un poco de color, podemos utilizar un color rosa o beige empolvado, puesto que le va muy bien al tono natural de los labios.