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La cirugía estética del pecho, como todas las operaciones quirúrgicas, debe pensarse muy bien antes de realizarla. En efecto, no respetar las medidas necesarias antes y después de la operación puede conllevar ciertos riesgos para la salud o alterar los resultados estéticos deseados.

En este sentido, en toda cirugía estética del pecho, a parte de la técnica utilizada, las precauciones adaptadas deben tomarse muy en serio.

Antes y después de la operación

Las precauciones del preoperatorio relativas al tratamiento de los senos conciernen diferentes factores que deben considerarse aisladamente. La elaboración de un proyecto terapéutico debe ser el resultado de ciertas discusiones entre la paciente y el cirujano. Con el fin, por una parte, de anticipar los resultados que serán obtenidos y de prepararse de forma consecuente.

Cirugía-estéticaEs bueno conocer por adelantado los resultados, al igual que los límites de la intervención, en función de las técnicas adoptadas de común acuerdo. En particular, la paciente será puesta al corriente del aumento de volumen, de las ventajas e inconvenientes de las técnicas elegidas. Por otro lado, las discusiones previas con el cirujano deben permitir garantizar la eficacia de las intervenciones.

Además, estas discusiones permitirán disponer de elementos de decisión para decantarse por el tipo de operación, pero también igualmente sobre la elección del cirujano o de la técnica, en función de la confianza ofrecida.

La elección de los proyectos terapéuticos que se deben realizar debe tener en consideración la radiología de la mama. La imagen obtenida será tratada por un radiólogo especializado en la materia y habrá que realizar varios exámenes de referencia con relación a los deseos de la paciente. Si fuera posible, sería bueno tener la opinión de un senólogo para tener mayor seguridad y prever unos mejores resultados.

La paciente debe efectuar el balance de salud antes de la operación. Los resultados de este balance deben estar lo antes posible en manos del cirujano. Además, la consulta del médico anestesista debería tener lugar un máximo de 48 horas antes de la operación. Durante 15 días antes de la operación, la paciente no debe tomar ningún tipo de medicamentos que contenga aspirina o antiinflamatorio.