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Para tratar la piel de la cara, la arcilla verde se utiliza en forma de mascarilla. Algunas cucharadas de polvo de este producto, mezclados con agua tibia hasta obtener una pasta lisa y untuosa se puede aplicar sobre la cara, insistiendo a nivel de la zona T.

La arcilla verde se recomienda sobre todo para purificar las pieles grasas. Este cuidado natural lo sanea totalmente. Cabe destacar que la arcilla verde es la más absorbente de todas las arcillas y que favorece la cicatrización del acné.

Este producto natural posee otras virtudes interesantes: embellece también el pelo, equilibrando la producción de sebo. Utilizado en forma de baño de lodo, cuida todo el cuerpo, gracias a sus propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias. ¿En busca de una solución contra la piel de naranja? La arcilla verde favorece el drenaje de la celulitis.

La arcilla para absorber las impurezas

Que sea verde o azul, blanca, roja o incluso amarilla, la arcilla es conocida por sus propiedades absorbentes. La verde o la azul trata eficazmente las pieles sometidas a imperfecciones, atenuando también los dolores musculares.

Piel saludableLa arcilla roja, rosada o amarilla constituye la base de numerosas mascarillas de belleza. En cuanto a la arcilla blanca, extraída del caolín, se utiliza para aclarar la piel.

Un cuidado que hidrata la piel de las manos

Para tener manos suaves e hidratadas, se puede mezclar una yema de huevo con una cucharilla de café de aceite de oliva. Esta última se conoce por su riqueza en ácido oleico. Luego, se añade una cuchara sopera de miel de lavanda y dos gotas de aceite esencial de limón para el efecto antiedad. Se aplica la preparación como una mascarilla una vez a la semana, dejándola actuar unos veinte minutos. Por fin, conviene enjuagar con agua tibia.

Receta de peeling 100 % natural

Como todas las demás partes del cuerpo, las manos necesitan ser exfoliadas para eliminar las células muertas. Para eso, nada mejor que las virtudes del limón. Este cítrico ayuda a reforzar las uñas y a eliminar los olores. Para fabricar un peeling casero, basta con mezcla el zumo de un medio limón con dos cucharas soperas de sal fina y una cuchara sopera de aceite vegetal, de almendra dulce, avellana u oliva. Hay que obtener una pasta sólida, pero untuosa.

Conviene masajear las manos con este producto y luego enjuagar abundantemente con agua tibia. También se puede reemplazar la sal por azúcar. Este exfoliante se debe utilizar una vez a la semana.

Los tratamientos naturales, de forma general, dan muy buenos resultados a la hora de cuidar la piel. La principal función es la eliminación de las células muertes, que en definitiva, son las que estropean la piel, e impiden una correcta hidratación.