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Exfoliación y peeling, mascarilla hidratante, purificadora, etc… No siempre sabemos cuándo usarlas ni para qué sirven realmente. Todo lo que hace falta saber sobre la exfoliación y la mascarilla facial en unos cuantos consejos.

Los diferentes tipos de exfoliantes

Exfoliante, peeling, limpieza… Aveces tenemos dificultad en saber de qué se trata exactamente. Estos términos forman parte de la misma familia: la exfoliación es la acción de desprender de la piel sus células muertas.

El scrub, actúa de manera mecánica, a través de la frotación con pequeños granitos abrasivos contra la piel. En cambio, el peeling utiliza moléculas de acción química (enzimas, ácido salicílico, ácidos de frutas).

La buena técnica

Los peelings se reservan para pieles maduras o de tono grisáceo, y se realizan habitualmente como tratamiento terapéutico, una o dos veces al año. Se trata de una técnica que se debe hacer con cuidado.

Las personas con pieles sensibles no debería realizarlo. Cuidado, igualmente, con las exposiciones al sol, puesto que después de un peeling están muy desaconsejados.

El scrub es mucho más suave: se aplica una o dos veces por semana, en función del tipo de piel. Evitar el contorno de ojos, y masajead suavemente, luego enjuagad la zona delicadamente con agua.

Una mascarilla para cada piel

Elegid vuestra mascarilla en función de las necesidades y la naturaleza de vuestra epidermis. Las pieles secas deben escoger una mascarilla hidratante, a base de extractos vegetales o biológicos, que permitan regenerar la película hidrolipídica.

Las pieles grasas se inclinarán por una mascarilla más pura (normalmente a base de arcilla o de algas), que limpia los poros obstruidos y elimina el exceso de sebo. Finalmente, las pieles más maduras preferirán una mascarilla nutritiva, reconstituyente y suavizante.