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Siempre que pensáis en un cambio de look, encontráis motivos para no dar el primer paso. Reconciliarse con la propia imagen no tiene nada de anodino, ni de fútil. En definitiva hablamos de un paso hacia la autoestima, bien el campo personal, como en el profesional.

No se trata simplemente de un cambio suave en la forma de maquillarse o de vestirse. El cambio de look que hoy en día se lleva, suele ser más atrevido y completo.

La tendencia actual intenta sacar todo el potencial que las mujeres no saben que llevan dentro de sí, para echarlo hacia afuera. Se trata de armonizar el ser y el parecer, para atreverse a mostrar lo que habitualmente queda en lo oculto de cada mujer.

El rostro

Quizás no os sentís particularmente bonita. Cuando os miráis en el espejo no termináis de gustaros. Esto suele ser más corriente de lo que pensamos: la piel se ha aflojado, y aparecen los signos del cansancio. Cuando otras mujeres están radiantes, vosotras os sentís en inferioridad de condiciones.

Muchas veces la clave está en el color. Un maquillaje poco favorecedor, o un fondo de armario sin matices, pueden terminar por quebrar una imagen positiva de una misma. Hay que atreverse a dar el paso definitivo para darle un giro a la apariencia externa.

Tener confianza

Sentís que os falta confianza en vosotras mismas. Tenéis la sensación de ser menos importante que las demás. En cualquier caso no se debe confundir, confianza en una misma, con arrogancia, y en nuestra sociedad estos dos términos a veces van de la mano.

El cambio de look busca el encanto suave en concordancia con vuestra personalidad. Un corte de pelo más atrevido, un estilo en armonía con vuestra forma de ser, pueden ser suficientes para daros la confianza que os faltaba. En última instancia estamos hablando de una cuestión de autoestima.