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La polución es el enemigo número uno de la piel. Es responsable de ciertos efectos nefastos como el envejecimiento prematuro y la deshidratación. Para poder combatir eficazmente estos desarreglos cutáneos, hoy vamos a dar una serie de consejos sencillos y prácticos.

Poco importa donde se viva, la contaminación forma parte de nuestra vida diaria. Si conocemos bien sus efectos destructores sobre el planeta, igualmente debemos tener en cuenta su impacto nefasto sobre la piel. Arrugas, sequedad, deshidratación, acné, manchas marrones, etcétera. Por tanto es fundamental proteger la piel realizando una rutina de belleza completa y adaptada que permita presentar una tez fresca, relajada y saludable.

De todas formas conviene saber que la piel por sí misma no puede defenderse de la polución. Ciertamente requiere una ayuda exterior, concretamente en lo referente a la purificación y la limpieza.

Piel-cuidada

Desmaquillarse correctamente

Todas las noches, conviene desmaquillarse bien empezando primero por los ojos y luego terminando por el resto de la cara. Independientemente del producto desmaquillador que se utilice (leche, agua micelar, gel, aceite), es bueno pasar varios discos de algodón hasta que queden completamente limpios. A lo largo del día, las partículas de polución tienen tendencia a fijarse sobre la piel. Los lípidos y, de forma particular, el sebo se instala sobre la epidermis y termina dañándola. El resultado está claro, los poros quedan obstruidos, y la tez se ve alterada.

Una limpieza profunda

Veamos ahora en concreto la limpieza que se efectúa generalmente dos veces al día, por la noche después de retirar el maquillaje, y por la mañana antes de maquillarse. Esta etapa es indispensable igualmente para desintoxicar la epidermis. Por culpa de la contaminación, la piel termina por perder su luminosidad y tersura. A corto plazo, destaca un efecto negativo sobre los poros que se abren permitiendo que aparezcan granos, sobre todo en las pieles mixtas y grasas.

Escoger un limpiador en función de cada necesidad y de los gustos particulares es un ejercicio obligatorio. Ciertamente podemos escoger productos anticontaminación que contienen activos oxigenantes y cuyo objetivo es el de neutralizar las partículas contaminantes y los radicales libres.

Escoger cuidados adaptados

Después podemos pasar a la siguiente etapa, es decir a los cuidados que son indispensables para tratar una piel dañada por culpa de los radicales libres. Para combatir eficazmente este problema, lo mejor es optar por una crema hidratante rica en activos antioxidantes como las vitaminas C y E, polifenoles, etcétera. Igualmente, no debemos olvidar aplicar una crema de noche, puesto que juega un papel fundamental en la renovación celular. De esta forma conseguimos una piel más activa durante el sueño.

Los cuidados antioxidantes protegen la piel de las agresiones provocadas por la polución, es decir de los radicales libres inducidos por los productos contaminantes. Pero existen cuidados que limitan la adherencia de partículas contaminantes sobre la piel. Además, la parte de la limpieza, oxigenación, y reparación de la piel requiere una serie de gestos más elaborados, aplicando un gel específico, o una loción purificadora.

Proteger la piel de los rayos UV

A diario conviene proteger la piel con ayuda de una pantalla solar para ciudad o con cosméticos que contengan filtros solares. Los rayos UV aceleran los daños provocados por la polución. Cuando hay sol, se puede utilizar una protección SPF 20. Dos veces a la semana conviene realizar una exfoliación del rostro para limitar la acumulación de partículas. Finalmente, este ritual debe terminar con una mascarilla hidratante y calmante.