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Los pies se merecen un cuidado especial, al menos por una razón: todos los días, soportan el peso de vuestro cuerpo y os permiten desplazaros de aquí para allá. Veamos algunos consejos para cuidarlos convenientemente.

Baño y masaje

Tras un día largo, corriendo de un lado para otro, los pies pueden sentirse doloridos y cansados. Los pies necesitan relajarse, pero ¿cómo? Gracias a una solución sencilla y accesible para todas: el baño. Se trata de coger un balde y verter agua fresca que favorezca la circulación de la sangre. Esta sesión se puede realizar estando sentadas. También se pueden usar aceites relajantes para revitalizar los pies.

Para completar estos cuidados, podéis efectuar un masaje. Un tratamiento de este tipo, además de distender los pies, favorece la respiración de la piel. Al mismo tiempo, relajáis las articulaciones, que suelen sufrir por culpa de los desplazamientos, sobretodo si lleváis zapatos de tacón alto durante todo el día.

ConsejosEn definitiva, el baño y el masaje de los pies disminuyen el estrés. Estos cuidados contribuyen además a mejorar vuestro sueño y equilibran las funciones vitales para poder estar de nuevo a punto al día siguiente.

Los malos olores

Encerrados durante todo el día en los zapatos, los pies sufren por todos los lados. La transpiración es casi inevitable y los olores desagradables están prácticamente garantizados. Este problema se puede evitar respetando ciertas reglas de higiene diarias.

Secad bien los pies después de cada lavado. Decantaos por unos calcetines de algodón antes que unos calcetines de tejido sintético. Por otro lado, no llevéis siempre el mismo calzado durante dos días seguidos. Y en las jornadas de calor, lo mejor es usar un calzado abierto.

Si lleváis un calzado cerrado, pensad en utilizar desodorantes para zapatos, así como plantillas antitranspirantes y antiolores. Además, os podéis lavar los pies con un producto desinfectante y antitranspirante, como la piedra de alumbre.

Para completar el círculo y tener siempre unos pies bonitos, es bueno darse sesiones de pedicura en casa o con un especialista. No olvidéis tampoco las cremas hidratantes y los productos protectores de los pies.