• Autor de la entrada:
  • Tiempo de lectura:3 minutos de lectura

El «enfant terrible» de la moda, es decir Jean Paul Gaultier, es conocido en el campo de la alta costura y en el universo de la perfumería. Siempre tiene el atrevimiento de ofrecer el lado sensual y sexy de sus productos. Hablando de fragancia, la marca Gaulter es conocida por sus perfumes para mujer y para hombre legendarios.

Classique X Collection encarna perfectamente la sensualidad que quiere ofrecer su creador. Gaultier quiere aquí dar gusto a las «femmes fatales», que sólo quieren seducir por el aroma sensual de su joya olfativa. Se trata de una invitación al deseo. Classique X es el perfume que sigue dentro de la colección costura del creador. Este perfume se entrega, al igual que el resto de la colección costura, a los placeres carnales.

La X del nombre de este perfume evoca el cruce entre lo excitante y lo sublime. Comparado con el perfume anterior, Classique X de Gaultier reserva un toque más fresco y más suave. En cualquier caso, manteniendo una nota de sutileza, el creador no ha querido caer en lo vulgar, incluso si se inspira en el universo de los lupanares.

PerfumeA pesar de que su nombre indica un perfume exótico, se trata más bien de una fragancia luminosa y suave. Este perfume fue lanzado en febrero de 2010 para dar gusto a las mujeres en el día de San Valentín. Como si fuera lencería fina, cosa que de hecho evoca el frasco, Classique X es un velo refinado de aromas cautivadores.

Classique X, una nota fresca y envolvente

Los ingredientes del perfume contienen elementos frescos para ofrecer un cóctel olfativo de los más conseguidos en los últimos años. Este frescor se percibe en las notas de cabeza con la suavidad de la bergamota y de la mandarina. En notas de corazón, tenemos un bouquet floral caracterizado por la peonía y el azahar.

Finalmente, en notas de fondo, la sensualidad y el deseo carnal destacan por los ingredientes de vainilla y de iris. De esta forma, la fragancia proporciona una mezcla olfativa dulzona y suave. Una excitante invitación al deseo. La vainilla, la mandarina, y la peonía se asocian para un resultado absolutamente exclusivo y envolvente.