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Para tener unos pies bonitos, debéis cortaros las uñas con cierta frecuencia, pero con tijeras. No debéis utilizar cortauñas, porque favorece la aparición de uñeros. Luego debéis limarlas con una lima de cartón, teniendo mucho cuidado a la hora de redondear las esquinas.

Para lavaros los pies, debéis elegir un jabón graso. Efectivamente, los pies son pobres en glándulas sebáceas, por esta razón suelen estar secos casi siempre. Después del lavado se deben secar muy bien, sobre todo por los espacios interdigitales, puesto que es un terreno favorable para el desarrollo de infecciones (hongos, micosis).

En cuanto al tema de la hidratación, es bueno saber que existen unas cremas adaptadas a los diferentes tipos de pies. Si tenéis problemas de circulación, o de sequedad cutánea, seguro que encontráis el producto que mejor se adapte a vuestro tipo de problema. Masajear regularmente los pies con una crema hidratante estimula el retorno vascular, y devuelve la flexibilidad a la piel.

Un calzado adecuado

Se deben evitar los zapatos que no estén adaptados a vuestros pies. Debéis tener el reflejo de probarlos al final de la jornada, que es cuando se tienen los pies más hinchados. Con esto evitamos un sufrimiento innecesario durante un largo día de labor, o tras pasar una tarde entera haciendo shopping. Normalmente debe quedar un espacio equivalente a un dedo entre el pie y el zapato.

baño de pies de mujerFijaos bien en que no haya costuras demasiado salientes para evitar rozaduras desagradables, que a la larga pueden provocar ampollas. También se desaconseja caminar demasiado tiempo con el pie plano. Lo ideal es escoger un calzado con un poco de tacón, con un máximo de 5 cm.

En cuanto a la elección de los calcetines, lo ideal es utilizarlos de fibras naturales, evitando lo más posible los que están confeccionados con hilo sintético.

Evitar la formación de durezas

Si os dais cuenta de que en el pie se va formando una dureza, eso es señal clara de que la piel se está defendiendo contra una mala postura del pie al caminar. Demasiado tiempo andando, unido a unos zapatos inadaptados puede intensificar los rozamientos.

La piel, entonces, pone en marcha un mecanismo de defensa que consiste en crear una capa más gruesa para protegerse.