• Autor de la entrada:
  • Tiempo de lectura:2 minutos de lectura

Con una bonita barriguita, podéis ser sin duda la mujer más hermosa el día de vuestra boda, a condición de saber escoger convenientemente el vestido que tendrá que adaptarse a vuestra nueva morfología. Como regla general, todo vestido de novia deberá ser sencillo, y natural. Evitar los trajes cortos y los accesorios demasiado cargados; optar más bien por materiales fluidos, con un maquillaje fresco y unos accesorios sobrios.

Los materiales naturales y vaporosos os permiten estar cómodas y libres: algodón, tul, seda, muselina, organza o crepé, son ideales. Evitar el satén duquesa o mikado por su efecto pesado. Para los colores, el blanco parece demasiado clásico, así que podéis elegir otros matices como el marfil, el rosa, el champán, o colores pastel.

Pareja de novios posandoLa forma del vestido debe ser sobria, por ejemplo el corte imperio es ideal puesto que destaca la barriga, pero a la vez es amplia a nivel de esa zona que no pretendemos destacar en exceso durante la ceremonia. Un traje de chaqueta también puede ir muy bien. Para los accesorios, el velo largo se permite, pero llevándolo hacia atrás.

Si queréis llevar unos guantes, elegirlos transparentes por su ligereza. Se pueden llevar unos zapatos cómodos y si queréis con algo de tacón, y mejo con plataforma, que son los que hoy en día más están de moda. En general, un par de pruebas de modista son necesarias, pero para una mujer embarazada, quizás debáis contar con alguna más.

El cuerpo cambia de una semana a otra, por eso debéis evitar la elección en el último momento. Encargad el vestido con 4 ó 5 meses de antelación, haced la primera prueba un mes antes, y la última una semana justo antes de la boda.

Los vestidos de embarazada

Los estilistas y creadores han pensado en la mujer embarazada y ofrecen una selección de vestidos para cada ocasión. Por ejemplo, los vestidos de Isabelle Olivier ponen a vuestra disposición unos modelos drapeados con materiales de lujo. El vestido Belle Epoque, que de hecho se adapta muy bien a la morfología de la mujer encinta, queda ajustado a nivel del pecho, y mucho más vaporoso a nivel de las caderas.