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Una sonrisa encantadora es el resultado de unos dientes blancos. Para ello basta con dedicarle algo de tiempo cada día. Son muchos los trucos que se pueden seguir para obtener un resultado 100% white.

Lo ideal es utilizar buenos productos, adoptar una serie de gestos cotidianos, y fiarse de algunas recetas de la abuela para ayudarnos a mantener siempre blancos los dientes.

El cepillado diario: Se debe realizar durante al menos tres minutos. Esto es algo que venimos escuchando desde que éramos pequeñas. Se trata de estarse tres minutos delante del espejo, cepillándose los dientes. Sin embargo, existe un método que nos puede ayudar a realizarlo, y es el de poner una música de fondo, y al final de la canción podemos enjuagarnos la boca. También se puede terminar con un enjuague bucal con un buen colutorio refrescante.

sonrisa de mujerEl cepillado eléctrico: Parece mentira, pero está absolutamente comprobado, el cepillado eléctrico elimina dos veces más placa dental que un cepillo de dientes clásico. Existen muchas marcas en el mercado, con programas de limpieza diferentes, y siempre en función de la sensibilidad de nuestros dientes y encías.

Evitar las manchas: Muchos alimentos son auténticos enemigos de los dientes blancos. El té, el café, el vino, el tabaco… Todas estas substancias tienen tendencia a manchar los dientes. Lo ideal sería consumirlos cuando estuviéramos seguras de que justo después podemos cepillarnos los dientes, o que al menos podemos enjuagarnos la boca con agua.

El buen dentífrico: Basta con usar un dentífrico blanqueador a base de microcristales o de agentes que pulimentan, ejerciendo un efecto exfoliante sobre la superficie de los dientes. También existen reflectores de luz que hacen que visiblemente los dientes estén más brillantes.

El truco de la abuela: El bicarbonato de soda es ciertamente la receta más conocida. Basta con añadir un poquito sobre el dentífrico a la hora del cepillado. Lo ideal es hacerlo una vez a la semana. El bicarbonato permite eliminar el sarro de los dientes, y ofrece una especial sensación de frescor al cepillarlos. Algunas gotas de limón también pueden tener el mismo efecto blanqueador.