• Autor de la entrada:
  • Tiempo de lectura:2 minutos de lectura

La cirugía estética ha integrado el mundo de la estética, al comienzo, para reparar ciertas imperfecciones en diferentes partes del cuerpo. Se utiliza para erradicar las anomalías, fuente generalmente de problemas, de estrés y malestar en las personas que las sufren.

Hoy en día, la cirugía estética no se detiene en las motivaciones correctoras o reparadoras, sino que se centra en la reconstrucción de los órganos, en función de las necesidades estéticas relacionadas a la belleza y a la preocupación por el bienestar.

Las motivaciones relacionadas con la cirugía estética

La cirugía estética constituye el último recurso cuando la medicina estética ha demostrado sus límites. En otros términos, la medicina estética se privilegia en el caso en el que todavía es posible, en caso contrario se recurre a la cirugía estética para medidas más radicales e inmediatas.

Cirugía-estéticaPor otro lado, se elige la opción quirúrgica con el fin de obtener resultados inmediatamente visibles y definitivos. Generalmente, la gente tiene tendencia a hacer las cosas de golpe, evitando las pérdidas de tiempo, o de dinero. Por esta razón, cada vez son más las personas que recurren a la cirugía estética para renovarse físicamente.

La cirugía estética, una especialidad completa

La cirugía estética es una especialidad que es competencia de los cirujanos plásticos. No debe ser ejercida más que por cirujanos especialmente formados en esta especialidad.

El acto quirúrgico debe ser realizado respetando estrictamente las condiciones de seguridad de los pacientes, la competencia y la deontología. En particular, los médicos no están autorizados a realizar ningún tipo de operación fuera de sus competencias.

Por otra parte, las exigencias de seguridad imponen un entorno muy bien reglamentado, presentando a priori un sala de operaciones aséptica. La presencia de un anestesista reanimador, tanto para las operaciones efectuadas con anestesia local como general, es de rigor. Nunca debemos ponernos en manos de cirujanos que no sean profesionales, y sin conocer previamente el aval de su formación y éxito en su propio campo con otras pacientes.