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Con la llegada del buen tiempo, todas echamos de menos poder vestir con ropa más ligera, y poder mostrar una piel suave, lisa y resplandeciente. Para eso, es necesario tener unas piernas bien depiladas e hidratadas. Veamos pues los pasos a seguir para conseguir el objetivo.

Etapa 1: Preparación

Antes de afeitaros las piernas con cuchilla, conviene daros una ducha o un baño. A pesar de que el vello de la mujer es más fino que el del hombre, sí son tan fuertes como un hilo de cobre del mismo grosor. Hidratar el vello con agua caliente lo hace un 60% más fácil de cortar.

Lavar bien las piernas y las axilas para retirar los aceites naturales y la transpiración. Aplicar una pequeña cantidad de gel para afeitar, pero que sea rico en hidratantes, antes del rasurado, para mantener los vellos húmedos y garantizaros que la cuchilla se deslice fácilmente sobre la piel.

Etapa 2: Afeitado

Rasuraos con una nueva cuchilla. Una nueva maquinilla proporciona un afeitado más suave, más confortable y más preciso, al igual que previene los cortes y las irritaciones. Las cuchillas deberían reemplazarse ante el primer signo de falta de precisión.

Rasuraos las piernas a base de movimientos largos y regulares, y en las zonas sensibles con pequeños movimientos. Incluso si las piernas son las partes más sencillas de afeitar, tener cuidado con las partes óseas y con los pliegues.

Con el fin de evitar las irritaciones y las inflamaciones, comenzar siempre por afeitaros en el sentido del crecimiento del vello. Una vez que habéis retirado la mayor parte del vello, podéis invertir el sentido del rasurado. Pasar la mano sobre la piel para sentir en qué sentido crecen los vellos.