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El tratamiento capilar a base de champú es algo que debe realizarse con suavidad. Lo ideal es dar masajes al cuero cabelludo, efectuando pequeños movimientos circulares con las puntas de los dedos, desde la nuca hacia la frente, para mejorar la microcirculación.

No os lavéis más que el cuero cabelludo. No frotéis los cabellos entre sí: el pelo largo se lava por sí mismo cuando el producto cae a lo largo del pelo. No utilicéis más que una nuez de champú, en cuanto a cantidad. Añadid mucha agua para diluirla e impregnar el conjunto del cabello. Después haced espuma con él. No hace falta esperar, salvo que se trata de un champú para algún tipo de tratamiento específico del cabello.

La elección del champú

Al comienzo, es bueno saber diferenciar entre el champú comercial, que se vende en las grandes superficies, y el producto de «salón», que es el que vende vuestro peluquero. Los precios son diferentes, las marcas son diferentes, pero sus propiedades también lo son.

Además, vuestro peluquero os podrá sugerir el champú que más o convenga, en función de la naturaleza de vuestro cabello. Honestamente, ¿sois capaces de reconocer un cabello gordo y cabello poroso? ¿Qué champú elegir si se tienen las raíces grasas y las puntas secas?

El uso frecuentes del champú

Si os laváis el pelo todos los días, ¿existe algún tipo de daño posible, como que se vuelvan más grasientos? Estos champús, muy suaves, permiten el lavado cotidiano del pelo, sin ningún tipo de riesgo.

Champú «dos en uno»

Suelen ser poco agresivos y contienen un acondicionador que facilita el desenredarlos con facilidad, en el caso de tener un pelo «normal». Por el contrario para pelos estresados, largos, o con la permanente hecha, se debe optar por los dos productos: champú + acondicionador para el enjuague. Pero cuidado, el pelo debe quedar bien enjuagado para no apelmazarlo.