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Las grasas saturadas son peligrosas para la salud y por ello los especialistas en nutrición aconsejas eliminarlas de la alimentación diaria, algo que no resulta demasiado difícil de conseguir si tenemos cuenta algunos consejos muy sencillos.

Y es que las grasas saturadas se encuentran íntimamente relacionadas con enfermedades cardiovasculares, hipercolesterolemia, sobrepeso y obesidad de ahí la importancia de gradualmente ir eliminándolas de nuestra dieta y reemplazarlas por otras opciones más saludables.

evitar grasas saturadasLas grasas saturadas son aquellas que provienen del reino animal con excepción de los pescados grasos que son insaturados y por lo tanto muy saludables para nuestro organismo.

Mantequilla, nata, piel de aves, son solo algunos ejemplos de alimentos que contienen grasas saturadas, siendo importante reducir al máximo su consumo también para mantener un peso saludable y adecuado ya que la obesidad y sobrepeso se relacionan con el riesgo de desarrollar patologías tales como la dibetes.

Por otra parte, las grasas saturadas dan poca sensación de saciedad incluso es menor al que aportan los hidratos de carbono, por otra parte, cuando el organismo almacena este tipo de grasa como energía no puede quemarla con facilidad pues primero utilizará la reserva de hidratos de carbono. Un claro ejemplo para ver esto es cuando el organismo acumula cien calorías de grasa solamente elimina 3 calorías en forma de energía y el resto la almacena.

Una manera de evitar las fuentes de grasas saturadas es utilizar métodos de cocción saludables como puede ser al horno, vapor, hervido o a la parrilla, sumando a esto el hecho de que la ingestión de grasas solo debe cubrir un 30% como máximo del total de calorías consumidas diariamente y de ese porcentaje solo menos de un 7% debe provenir de las saturadas.

Así, en una dieta de 2000 calorías para las mujeres la recomendación es consumir unos 65 gramos de grasas totales en el día y de ellas solo 16 gramos debe ser saturadas, mientras que los hombres con una dieta de 2500 calorías diarias puede ingerir hasta 85 gramos de grasas totales y de ellas 20 gramos como máximo pueden ser de saturadas.

Obesidad y sobrepeso son dos grandes fantasmas que están siempre asechando nuestra salud y por ello lo mejor es reemplazar alimentos con gran porcentaje de grasas naturales por otros que no aporten esa cifra, además de hacer una cocción adecuada de cada comida.

Elegir siempre carnes y aves magras eliminando la piel y grasa visible antes de su cocción, desgrasando también las salsas evitando aquellas recetas que requieran nata o mantequilla y prefiriendo las que se preparan a base de productos frescos como pueden ser los vegetales salteados.

En lugar de utilizar aceite para freír los alimentos es preferible untar aquella que se va a cocinar con un poco de aceite de oliva y después cocinarlo a la parrilla o al horno, acompañando siempre este tipo de platos con ensaladas a base de vegetales frescos o verduras cocidas al vapor en lugar de patatas fritas. También es recomendable reducir los lácteos y derivados o bien preferir los bajos en grasas o desnatados.

Como podemos apreciar no se aconseja eliminar por completo las grasas pues no es sano para el organismo pero si es necesario elegir aquellas más saludables y cocer los alimentos de manera adecuada y los resultados beneficiosos de este cambio alimenticio podrá verse en poco tiempo.