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Las cicatrices del acné constituyen la complicación más frecuente después de su infección. La aparición viene favorecida por una terapia tardía o inadaptada, así como por la manipulación de lesiones por los enfermos. Conviene insistir en el hecho de prevenir la aparición de estas cicatrices porque una vez instaladas, son extremadamente difíciles y costosas de eliminar, con un resultado inconstante e incompleto. Los progresos del láser son no obstante un verdadero avance tecnológico.

Los diferentes tipo de cicatrices de acné

Estas cicatrices son de tres tipos: las cicatrices atróficas por pérdia de substancia, representan la complicación del acné más frecuente; las cicatrices hipertróficas y queloides, que son las cicatrices en relieve; las máculas eritematosas y pigmentadas (manchas rojas o marrones), que no son propiamente dichas cicatrices, puesto que no son definitivas y terminan por desaparecer, normalmente de forma espontánea, tras las extinción del acné.

Las atróficas o hipertróficas son más raras y no deberían, actualmente, verse más que con formas de acné severas. Hay que saber y hacerse cargo que la corrección de estas cicatrices de acné es compleja y delicada. Además, el resultado de su tratamiento suele Mujer sonriendoser incierto y la desaparición de las marcas nunca es completa.

Antes de comenzar un tratamiento para eliminar las cicatrices del acné, es necesario que el acné haya desaparecido por completo (es decir que no haya lesiones de acné) y por otro lado que los tratamientos hayan terminado desde al menos seis meses antes a un año antes. Actualmente se disponen de varios medios de corrección y se suele recurrir a una asociación de varios tratamientos. Estos medios varían en función del tipo de cicatriz que se va a tratar.

La esperanza del láser

Las máculas (manchas) eritematosas y pigmentadas, cuando persisten, son tratadas a través de un peeling o con láser. Las cicatrices rojas pueden ser atenuadas por un láser vascular, o un láser cuya longitud de onda sea absorbida preferentemente por el pigmento de la hemoglobina y que actúen de manera más o menos selectiva sobre los capilares sanguíneos dérmicos.

Las cicatrices pigmentadas marrones pueden beneficiarse de los tratamientos con láser pigmentario, cuya longitud de onda es absorbida preferentemente por el pigmento de melanina, desfragmentando éste para permitir su eliminación por las células de limpieza del propio organismo.