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Tener un coach personal a nivel de estética ya no es algo exclusivamente de las estrellas. Hoy en día se trata de un servicio que está al alcance de la mano de cualquier mujer. Si te decidieras por contratar sus servicios, en páginas amarillas tendras la posibilidad de encontrar alguno en la ciudad en la que vivas. Veamos, en todo caso, algunas etapas claves para someterse a un cambio de imagen.

Armonización de los colores

El principio: El cambio de imagen se basa en la paleta de colores, el brillo y la tonalidad (las sombras y las luces) de la piel y del pelo para poner de relieve cada personalidad. Algunas mujeres se someten a un estudio de morfología.

El método consiste en pasar por el rostro diferentes filtros, y ver los reflejos sobre la tonalidad de la cara. Se compara el claro, las sombras, para comprobar qué es lo que mejor se adaptada a nuestro tipo de rostro. Algunos colores pueden ofrecer un look como si estuviéramos cansadas, y otros son capaces de dar la luz necesaria que la cara necesita.

mujer ante el espejoLa consulta de morfología continúa con una clase de maquillaje en la que el coach os recomienda los matices susceptibles de resaltar mucho más los rasgos de la cara. Una vez que se ha trabajado el lado derecho del rostro, el coach cede sus pinceles a la alumna para que ésta termine el trabajo de maquillaje. No se trata de caer en lo excéntrico, puesto que se pretende ofrecer un maquillaje sutil y refinado, y sobre todo fácil de repetir.

Esta primera etapa se cierra con un corte de pelo, y por supuesto con la coloración, que siempre debe tener en consideración la pigmentación de la piel y el color de los ojos. La diferencia con ir a la peluquería, es que allí os preguntan ¿qué queréis?, y aquí sois vosotras quienes preguntáis, ¿qué veis mejor para mí?

Estilo en el vestir

El principio: El vestido nos cubre a la vez que desvela algo de nosotras. El tejido, el color, el estilo son auténticas miniinformaciones sobre las que se debe centrar el cambio de look. Ahora es el momento de abrir el armario y deshacerse de esos intrusos que estropean nuestra propia imagen.

Delante del espejo, se pasa revista a cada detalle de la figura de la mujer: hombros, glúteos, caderas… con el fin de poner de relieve los parámetros físicos que conviene realzar, o disimular.