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¿Por qué no practicar bicicleta? La práctica en solitario o en grupo configura un deporte que permite ofrecer un trabajo completo. Pero eso no es todo, hoy presentamos 5 buenas razones de peso para comenzar la práctica de este deporte que cada vez tiene más adeptos.

La bicicleta, un deporte accesible para todos

La primera ventaja de la práctica de la bicicleta es que es accesible para todos. En efecto, para practicar ciclismo no es necesario tener una capacidad física particular o de coordinación. Cuando se practica bicicleta las articulaciones del cuerpo en general no sufren ningún tipo de impacto. Por esta razón se recomienda esta actividad cardiovascular suave porque no genera traumatismos en personas mayores o con sobrepeso.

Un aliado para el corazón

Practicar bicicleta es ideal para mantenerse en buena forma y salud. Pedalear a una velocidad moderada permite al corazón ganar una mayor capacidad de trabajo. De esta forma se optimizan los rendimientos en general y se reducen los riesgos de accidentes cardiovasculares. Trabajando el corazón, se favorece la oxigenación y la irrigación de los músculos y de los órganos. Se trata pues de un deporte cardiovascular suave, salvo que se decida hacerlo de otra manera.

Mountain bike

Al igual que el running, se pueden alternar momentos de mayor rapidez con carrera lenta, variando así la velocidad en la bicicleta. Integrando fases de sprint, se consigue subir el ritmo cardíaco rápidamente y trabajar con más intensidad el corazón.

La bicicleta para quemar calorías

En su versión estática, la bicicleta se convierten en una bicicleta de spinning. La idea es alternar entre una resistencia suave en modo sprint, y gran resistencia para reproducir el avance en bajadas o subidas. Se modifica la resistencia con ayuda de una pequeña manivela, añadiendo mayor resistencia, se realiza un esfuerzo muscular mayor y por tanto una buena estimulación hormonal. Un ejercicio que requiere mucha energía y que si se practica correctamente, permite eliminar de media 750 calorías en una sesión de 45 minutos.

El trabajo de las piernas

Montar en bicicleta es un buen ejercicio cardio que sustituye claramente al ejercicio del running, puesto que el trabajo de resistencia es equivalente. Si se añade mayor resistencia a la bicicleta estática o que se sube una pendiente cuando se practica en el exterior, se trabaja considerablemente la fuerza. La de las piernas en su conjunto, pero también la de los glúteos y los abdominales. La buena noticia para las mujeres es que puesto que esta actividad es buena a nivel cardiovascular como a nivel muscular, no existen riesgos de que los muslos aumenten de tamaño. Todo lo contrario, se trata de un ejercicio ideal para afinar las piernas.

La bicicleta para relajarse

Como último consejo, conviene escoger un recorrido agradable, puesto que será una buena fuente de motivación. Y retomando las bases de la bicicleta estática en la que se sigue el ritmo impuesto y se adapta la resistencia, conviene escoger un terreno un poco irregular. Se trata pues de un ejercicio divertido que permite optimizar la sesión de ejercicio.

Alternando bajadas, subidas y terreno llano, se queman grasas, al tiempo que se admira el paisaje. Además, a una velocidad moderada, la bicicleta tiene virtudes relajantes. Gracias a las endorfinas, las hormonas del bienestar, se consigue llegar a un buen nivel de relajación y felicidad. En definitiva, se cuida la salud, se definen las piernas, se queman calorías y se reduce el nivel de ansiedad.