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El síndrome del quemado muestra ese estado de apatía personal que sufre un profesional que asocia el momento de ir a la oficina con un profundo pesar y un sinsentido. Siente que no merece la pena tanto esfuerzo que no es reconocido. Y además, la persona entra en una espiral en la que cada día es exactamente igual que el anterior. Existen factores de riesgo que aumentan las posibilidades de sufrir esta síndrome, es decir, aumentan nuestra vulnerabilidad emocional:

1. Muchas personas han invertido muchos años de su vida a formarse y estudiar para encontrar un empleo acorde a su formación. Sin embargo, es una realidad que muchos trabajadores realizan una tarea de menor preparación. Uno de los factores de riesgo que podemos vivir es el de hacer un trabajo que no nos gusta. En ese caso, el aprendizaje reside en encontrar qué es lo positivo de ese empleo, porque seguro que encuentras algún motivo que te permite poner el foco de atención en todo lo bueno que tiene.

Síndrome del quemado, seis factores de riesgo

2. Las condiciones de empleo precario también influyen de un modo negativo en la salud de los trabajadores que pueden terminar agotados a nivel emocional cuando sienten que la compensación que reciben por su labor diaria es muy baja. Un sueldo bajo o un horario laboral que dificulta la conciliación con la vida personal también son otras barreras que podemos encontrar en nuestra carrera profesional. Si no estás satisfecho con tu actual empleo, sigue buscando, mantén una búsqueda activa de trabajo.

3. Un clima laboral negativo en el que existe una gran rivalidad entre los miembros del equipo y poca disposición para la colaboración pueden aumentar la sensación de soledad en los trabajadores. Intenta ser un ejemplo de actitud para los demás.

4. La búsqueda del trabajo perfecto puede frustrar al profesional con más vocación ya que no existe un trabajo que sea literalmente ideal. Siempre existe algún aspecto mejorable, sin embargo, lo más conveniente es hacer balance de pros y contras para valorar.

5. Algunas personas se sienten estancadas en su actual puesto de empleo, hace mucho tiempo que no hacen cursos de formación y actualizan sus conocimientos porque creen que ya saben lo suficiente o que no tienen tiempo para estudiar. Sin embargo, conviene observar la formación como una inversión que va más allá del currículum vitae, en realidad, es una inversión en la propia motivación personal puesto que en este entorno podrás desconectar del estrés, hacer contactos de trabajo y seguir marcándote nuevos objetivos.

6. El síndrome del perfeccionismo es una de las mayores losas que deben superar muchos profesionales que aspiran constantemente a más. Y este peso llega un momento en el que deja un gran cansancio.

Estos son seis factores de riesgo que aumentan la posibilidad de sufrir el síndrome del quemado, sin embargo, existen otros elementos, por ejemplo, comer delante del ordenador como consecuencia de la prisa o no desconectar del trabajo durante el fin de semana. Cuídate porque la salud es más importante que el trabajo. Y el estrés acumulado influye en el bienestar.