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Pocos ejercicios son tan completos como saltar a la cuerda. Por esta razón, en el marco de un programa de adelgazamiento, es muy práctico introducir este ejercicio en las sesiones deportivas.

Desde niñas, jugando en el recreo a los boxeadores profesionales, la cuerda para saltar goza de una popularidad jamás desmentida. Razones hay para ello, su utilidad es enorme. En efecto, se trata de un ejercicio de los más completos. Con ocasión de la fase extensiva, todo el cuerpo está bajo tensión desde los dedos de los pies a la nuca. Por esta razón es un ejercicio que requiere energía, que solicita por parte del cuerpo una alta respuesta hormonal. Se trata pues de un ejercicio ideal para perder peso rápidamente.

Otra ventaja de este ejercicio es el aumento de masa muscular. Esto ocurre a nivel de los miembros inferiores del organismo. El conjunto de los músculos de las piernas se ve solicitado. Aumentando el nivel, se aumenta la tonicidad muscular. Se trata del ejercicio ideal para trabajar la musculatura y definir los glúteos, pero también para eliminar la grasa de las piernas.

Cuerda para saltar

Saltar a la cuerda y musculación

Ciertamente, las mujeres suelen tener miedo si se les menciona la palabra musculación. Miedo a engordar, miedo a parecer un deportista de halterofilia, pero esto es una idea recibida que conviene combatir. La musculación es un excelente medio para las mujeres a la hora de perder peso, pero sobre todo en el momento de definir la silueta. De hecho la mujer secreta 10 veces menos testosterona y de hormona del crecimiento que los hombres. Por tanto, se puede practicar musculación sin ningún tipo de temor. Si combinamos saltar a la cuerda con ejercicios como el squat o las flexiones, el cuerpo se puede transformar como nunca.

Saltar a la cuerda tiene también la ventaja de desarrollar la capacidad cardiovascular. Para las principiantes, practicar un minuto de cuerda, seguido de un minuto de descanso es lo ideal. A medida que el nivel aumenta, se van reduciendo las pausas y se intensifica el ejercicio. Se trata de un medio excelente para prevenir la aparición de varices. En efecto, la red venosa de las piernas se ve muy solicitada a la hora de practicar este ejercicio.

Finalmente, conviene no olvidar que este tipo de ejercicio físico tiene un impacto positivo sobre la densidad ósea. En efecto, se refuerzan los músculos. Igualmente, los tendones de las terminaciones de estos músculos también se refuerzan. Al final de la cadena, los huesos en los que los tendones se insertan deben adaptarse a un peso de tracción mayor, y naturalmente, se solidifican.

Una correcta hidratación

Esto ciertamente es lo más importante a la hora de hacer ejercicio. En tiempo normal, conviene beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día. Cuando se practica una actividad física, conviene hidratarse mucho más para evitar las agujetas y los calambres, pero también para refrescarse un poco la garganta. También conviene beber mucho durante los días de fuerte calor.

Por tanto, si se sale a practicar alguna actividad física, como saltar a la cuerda, y que además hace calor, nuestro consejo es el de llevar consigo una botella de agua. El cuerpo humano está compuesto de más de un 60% de agua, por tanto es normal que el carburante principal, del que mayor necesidad tenemos, sea el agua. Tampoco se debe dudar a la hora de verter agua fresca sobre la cabeza durante la práctica del ejercicio.

Ejercicios por la mañana o por la tarde

Evidentemente, conviene evitar hacer ejercicio entre las 10 y las 17. En realidad en esta horquilla de tiempo el sol pega con mayor fuerza. Lo ideal es salir a practicar ejercicio por la mañana temprano, cuando el rocío matinal se está depositando sobre la hierba verde de los parques, o hacerlo por la tarde a la hora de la puesta del sol.

Lo ideal es buscar lugares con sombra, es el momento de buscar esos pequeños terrenos que probablemente hemos ido descubriendo a lo largo del invierno.

Además, cuando las temperaturas son altas, conviene estar a la escucha del cuerpo, puesto que es la base de toda actividad deportiva. Un rostro anormalmente enrojecido, un cansancio prolongado, la aparición de escalofríos, de náuseas y de vómitos sin signos de alerta previenen que hay que parar enseguida todo tipo de esfuerzo. En cuanto se sienten estos síntomas, conviene colocarse en la sombra, al fresco, y recuperarse tranquilamente.

Igualmente, conviene pensar en aplicar una crema solar, y finalmente comer correctamente antes de salir a practicar una actividad física, y esperar a haber digerido correctamente la comida antes de ponerse a hacer deporte.