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El desayuno es sin lugar a dudas la comida más importante que nuestro cuerpo recibe durante el día luego de una importante cantidad de horas de ayuno y por ello además de no saltearlo es necesario incluir grasas sanas en el desayuno así como ingerimos proteínas e hidratos de carbono.

Sin embargo, el hecho de incluir grasas no significa agregar cualquier tipo de ellas, por lo tanto nos referimos a las del grupo de grasas saludables que además son indispensable para nuestra salud.

Incluir grasas sanas en el desayunoPor lo tanto y aunque en pequeñas cantidades es necesario incluir grasas sanas en el desayuno y esto podemos hacerlo añadiendo alimentos como aceite de oliva, semillas diversas agregadas a un batido de frutas o añadir al yogur un puñado de frutas secas.

Bocadillos de queso y atún, una tostada de pan integral con dos rodaja de jamón serrano que contiene grasas de buena calidad y que por ello benefician nuestro corazón además de brindar por más tiempo una sensación de saciedad.

Un desayuno adecuado debería cubrir todas las necesidades de nuestro cuerpo que se las traducimos a porcentajes debería reunir el 30% de las calorías diarias que serán provistas por hidratos de carbono, proteínas y grasas buenas.

Es necesario aclarar que dentro de las grasas existen las saturadas y las insaturadas que en conjunto aportan al organismo la tercera parte del total de calorías diarias que necesitamos. Pero las grasas saturadas al ser más nocivas no deben suplir más del 10% del total diario.

Las grasas nocivas o malas que son las saturadas son perjudiciales consumidas en exceso ya que elevan los niveles de colesterol en mayor porcentaje que cualquier otro nutriente y están presentes sobre todo en las carnes rojas.

Por su parte,  las insaturadas le aportan al cuerpo grandes beneficios y podemos encontrarlas por ejemplo en los vegetales y el pescado.

Asimismo, existe un tercer grupo que son las grasas mono-insaturadas que las encontramos por ejemplo aceites como el de girasol y de oliva.

Las grasas buenas podemos mezclarlas en batidos de proteínas, pescados magros, yogur y podemos utilizarlas también para realzar los sabores de otros alimentos como frutas, o salsas ya sean calientes o frías.