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Un pelo enconado es un pelo que crece debajo de la piel porque no ha conseguido atravesarla. No sólo provoca un enrojecimiento, sino que es la causa de la aparición de una pequeña bola dura, que puede perder su volumen a medida que el vello va creciendo, e incluso puede llegar a infectarse. Otro inconveniente, los pelos enconados tienen tendencia a reincidir.

¿Cómo evitarlos?

Realizar una exfoliación frecuente: las exfoliaciones o la limpieza cutánea con un guante de crin debajo de la ducha favorecen la eliminación de las células muertas y la apertura de los poros de la piel. Al final, estando más fina y flexible, la piel puede ser atravesada con mayor facilidad por los pelos que van creciendo.

Se recomienda realizar esta operación 2 ó 3 veces a la semana, tras una correcta depilación, o durante el período de crecimiento.

Aplicar una crema a base de vitamina A: esta vitamina ablanda la piel, lo que favorece igualmente la eliminación de las células muertas y por lo tanto que el pelo pueda atravesar la epidermis. Afeitarse en el sentido del crecimiento del vello, con el fin de no incitar el pelo a que vuelva a crecer en el sentido contrario. No exponerse al sol tras una depilación, porque los rayos UV tienen como efecto endurecer la piel.

El riesgo de inflamación

Las depilaciones frecuentes favorecen los vellos enconados. Los encontramos a nivel de la zona del bikini y también de las axilas. Las consecuencias es que forman una serie de granitos infectados, que al estar cargados de microbios son molestos. Hasta su desaparición completa, conviene limpiarlos con una loción antiséptica o mejor aún, con un antibiótico, dos veces al día.

Si a pesar de todas estas precauciones los pelos enconados persisten, hay que ayudarlos a salir con una pinza de depilar. Es necesario desinfectar bien la pinza con alcohol, al igual que la piel, inmediatamente después de la intervención. Si la zona está dolorida, aplicar una compresa de agua templada.

La solución radical: depilación láser

En caso de una frecuente reincidencia, la única solución eficaz y definitiva es la depilación láser. A partir de la segunda sesión, los pelos dejan de crecer bajo la piel y, tras 5 ó 6 sesiones, el pelo desaparece completamente.