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Algunas historias de amor presentan muchos obstáculos, entre los que se encuentra el de la religión. No es fácil amar a alguien cuando se tienen convicciones diferentes y que nuestras familias son muy practicantes. Sin embargo, algunas personas consiguen que su amor triunfe pese a todo, haciendo que estas barreras que parecían imposibles, terminen cayendo.

El amor nos suele sorprender como fruto del azar. Nunca sabemos cuándo, pero sobretodo, nunca sabemos con quién. Una católica practicante puede enamorarse de un musulmán, y un musulmán puede hacerlo de una judía. Todo es posible, el amor no conoce fronteras.

Cuando ocurre que dos personas de religiones diferentes se enamoran, la primera cosa que se debe hacer es hablar de eso precisamente. Este tema no debe ser tabú, puesto que es una realidad que puede ocasionar joven parejagraves consecuencias en la duración de la pareja.

Hay varias preguntas que los enamorados deben planearse:

– ¿Estoy verdaderamente enamorado?

– ¿Estoy dispuesto/a a hacer una serie de concesiones, en el caso de que fuera necesario?

– ¿Estoy dispuesto/a a convertirme, en el caso de que fuera indispensable?

– ¿Queremos tener niños? ¿Qué religión elegiremos para educarles?

Hay parejas para quienes esta cuestión no supone ningún tipo de problema, pero son las familias respectivas las que sí los suponen. De nada sirve poner el carro antes que los bueyes: antes de hablarles de vuestra historia de amor, aseguraos de que lo vuestro no es sólo una aventura pasajera, sino que es algo serio y con visos de continuidad en el tiempo.