• Autor de la entrada:
  • Tiempo de lectura:2 minutos de lectura

Desde el momento del parto, vuestra vida se ha centrado en vuestro bebé. No obstante, el tiempo de baja laboral por maternidad se ha terminado. Es el momento de que mamá vuelva a su trabajo, y de que el bebé comience a ir a la guardería.

El bebé va a encontrar su entorno más inmediato completamente cambiado, rodeado de caras nuevas, totalmente desconocidas, y así durante toda la jornada. La separación puede vivirse mal por ambas partes. Si queréis que esta separación no sea traumática, no se debe esperar a que se acabe el tiempo de baja por maternidad para comenzar a adaptarse a una nueva situación a la que tarde o temprano tendremos que hacerle frente.

Veamos algunos consejos para que la separación del bebé no sea tan dolorosa:

  1. Mentalizarse desde el principio de que en algún momento, la separación tendrá que darse.
  2. A veces conviene más dejar el bebé a una persona de confianza, como los abuelos, de esta forma el bebé empieza a acostumbrarse a ver nuevos rostros.
  3. Hay que estar convencidas de que el modo que se elija para que cuiden del bebé durante nuestra ausencia es el mejor método tanto para el bebé como para el resto de la familia. El niño vivirá mejor la separación si ve que la madre no sufre por ello.
  4. Es importante mostrar al bebé que confiáis en las personas que se quedan a su cargo.
  5. No se deben modificar las costumbres tomadas con anterioridad.
  6. bebé en brazos de su madreAl niño se le pueden explicar las razones de dejarlo en otro lugar, fuera de casa, garantizándole que pronto se volverá para recogerlo.
  7. No debemos olvidarnos de despedirnos de él.
  8. No debemos culpabilizarnos. Si se nos ve preocupadas, el niño también lo estará.
  9. Un truco que funciona, es llevarle a la guardería alguno de sus juguetes preferidos.

Todas estas cosas las conocen los profesionales de la guardería, por eso suelen ofrecen un tiempo de adaptación, con el fin de permitir al bebé que descubra su nuevo entorno, y los nuevos rostros. Normalmente, el tiempo de adaptación suele durar entre siete y quince días.