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Por lo normal un jefe suele ser una figura autoritaria por la cuál sentimos respeto y venerabilidad, más allá de cualquier otro sentimiento que podamos identificar entre el largo abanico del cuál disfrutamos los seres humanos. Sin embargo, no existe nada imposible, y es por ello que puede llegar un día en que nos demos cuenta de qué algo ha cambiado en nuestra manera de mirar a nuestro jefe. «Oh, ho-te dices entonces- ¡¡Me gusta mi jefe!!»

Aunque no es algo extremadamente común, puede suceder sobretodo en aquél tipo de relaciones en la que jefe y subordinado tienen una relación muy estrecha y pasan muchas horas mano a mano. Si el roce hace el cariño, qué mejor que el trabajo para que los sentimientos tengan un lugar perfecto de incubación? No estamos diciendo que por pasar mucho tiempo con tu jefe tengas que enamorarte de él, pero si es cierto que este factor influye.

Evidentemente te encuentras en una posición complicada ya que este tipo de relaciones no suelen funcionar. El amor entre dos personas que trabajan juntas es complicado, pero si además, entre ambas, existen diferencias jerárquicas, la complejidad se maximiza. Es complicado saber separar posiciones, y es por ello que es fácil no saber separar el trabajo de una relación personal.

Sabemos que cuesta mucho separar los problemas emocionales y personales de los laborales y que muchas veces transportamos a nuestra esfera laboral algo de la privada y viceversa. Esta es una de las cosas que llena de complejidad una relación entre dos personas que trabajan juntas, ya que fácilmente pueden confundirse los papeles, además que en el caso de qué la relación acabara mal, poca cosa podríamos hacer para que no viéramos reflejado esto en nuestro trabajo.

Sin embargo, nada te impide pensar: me gusta mi jefe, de hecho, el amor de tu vida puede estar en cualquier lado, y es por ello que no podemos descartar esta posibilidad, ¿cuántas veces nos hemos encontrado algo que queríamos en el sitio menos pensado?

Eso sí, vigila y ten en cuenta las consecuencias cuándo digas la frase: Me gusta mi jefe.