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Los zumos de fruta y de verdura están de moda últimamente. Todo el mundo desea tener el mejor exprimidor, o la licuadora de última generación. Pero, ¿qué aporta realmente al organismo consumir estos vegetales en forma de líquido? ¿De qué forma este tipo de bebida refuerza la salud y el equilibrio alimenticio? Veamos algunas pistas para saber si estamos dispuestos a dar el paso y convertirnos en adictos a los zumos.

Los diferentes tipos de zumo de fruta

Para comenzar, todos los zumos no se deben clasificar de la misma manera. Distinguimos tres tipos diferentes de zumo:

  • El néctar fabricado con zumo, puré de fruta y azúcar.
  • El zumo de fruta concentrado, deshidratado en parte y luego reconstituido.
  • Los zumos 100% puros sin azúcar o aditivos.

Este último tipo es el que posee las mejores virtudes desde un punto de vista nutricional. Es el que más se acerca a la calidad de la fruta o de la verdura natural y sólida.

Es verdad que podemos encontrar bebidas de calidad en el supermercado, pero no son comparables con los zumos de fruta frescos, exprimidos en casa.

Frutas

Fruta sólida vs fruta líquida

El zumo extraído permite disfrutar del conjunto de los aportes de la fruta sólida, y de sus nutrientes tales como los glúcidos, vitamina C, magnesio, potasio. Los zumos tienen poca fibra, por tanto la digestión es más fácil.

Los nutrientes ingeridos penetran rápidamente en el flujo sanguíneo, lo que es excelente para dar energía al organismo. Sin embargo, el efecto antioxidante de las fibras no se consigue.

Las ventajas de los zumos de verduras y de frutas

La principal ventaja de los zumos es la de poder mezclar de una sola vez un gran número de verduras con aportes minerales variados, lo que es más difícil de realizar en estado sólido. Por tanto, hablamos de energía directamente disponible para el cuerpo.

Al no tener ninguna traba digestiva, el organismo se encuentra en mayor disposición para realizar un esfuerzo o diferentes tareas, como la eliminación de las toxinas.

El consumo de zumo está particularmente indicado en un periodo de desintoxicación, y esto bien a través de cítricos, de frutos rojos, o incluso de plátanos. Sin embargo, nunca pueden sustituir a una alimentación sólida y equilibrada. La ausencia de fibras y la parte concentrada que no provoca sensación alguna de saciedad, pueden provocar un exceso de comida intempestiva, y mayor dificultad a la hora de gestionar el aporte calórico.

Los zumos de frutas son buenos para la salud, a condición de saber cómo consumirlos. Por la mañana, en el desayuno, es una excelente fuente de energía para todo el día. Pero el organismo está pensado para el consumo de comida líquida y sólida, por tanto conviene mantener cierto equilibrio entre las dos formas.

Una alternativa a la fruta

Cuidado con las falsas ideas recibidas: un vaso de zumo de fruta no reemplaza la ingesta de una fruta sólida. Un vaso de zumo de fruta de 150 mililitros no es más calórico ni más dulce que una fruta fresca, sin embargo no posee la misma cantidad de vitaminas y de minerales. Sin embargo, en botella o en tetabrik es más fácil llevarlo en el bolso cuando no estamos en casa.

Por tanto, pueden ser una buena alternativa a la fruta fresca cuando nos desplazamos. Además, los zumos de fruta no reemplazan el consumo cotidiano de agua, que es la única bebida indispensable para hidratar el organismo.

En conclusión

Podemos darnos gusto saboreando un vaso de zumo de fruta fresca en el desayuno, a media mañana, o como aperitivo. Lo ideal es tomar los zumos 100% puros sin azúcares añadidos. No obstante, ninguno de estos zumos equivale a un zumo de fruta fresca preparado en casa, y consumido inmediatamente después de haberlo exprimido, y así obtener la máxima garantía del sabor, pero también de sus vitaminas y minerales.