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Las mujeres de cualquier edad se quejan, cada vez con mayor asiduidad, de tener una piel sensible. En el lenguaje dermatológico, hablamos de un nuevo tipo de piel: la piel sensible.

Características de la piel sensible

La piel sensible es generalmente clara y fina. Se reconoce este tipo de piel por sus rojeces, tiranteces, picores al aplicar un cosmético, o tras exponerse al frío, al calor, o al viento.

La piel sensible puede ofrecer la aparición de granos durante las reglas. Sin embargo, esta sensibilidad no siempre es definitiva: se traduce por una fragilidad de la barrera cutánea que debe ser tratada específicamente.

Piel sensible, limpieza minuciosa

Primera regla, excluir imperativamente todo producto que pueda agredir una piel frágil: gel a base de alcohol o fórmulas cotidianas para la exfoliación.

Es preferible el uso de leches corporales, que no sea necesario enjuagar, sino que baste limpiar la piel con un algodón vaporizado con agua termal, con el fin de que Mujer en ropa interiorninguna partícula de producto se quede adherida a la epidermis. En Zalando España podemos encontrar una amplia gama de productos y cosméticos para el tratamiento específico de la piel sensible, y a unos precios asequibles a todos los bolsillos.

Piel sensible y protección

Porque vuestra piel es muy vulnerable a las agresiones climáticas (sol, viento, frío, y contaminación), es fundamental preservarla con fórmulas aislantes.

Lo ideal es preservarla del sol, con una alta protección, y de las agresiones externas en general, con la ayuda de texturas ricas que formen un aislamiento cutáneo. Algunos alimentos favorecen la aparición de enrojecimientos e irritaciones: es el caso de las especias, el tabaco, el alcohol…

Piel sensible e hidratación

La reactividad de la piel sensible se debe a la pérdida de agua de la epidermis, lo que fragiliza la barrera cutánea y favorece la penetración de productos irritantes.

Una vez a la semana se recomienda el uso de una mascarilla hidratante. Por la mañana y por la noche, aplicar una crema hidratante de buena calidad, asociada a activos que puedan calmar la irritación cutánea: aloe vera, o caléndula.