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Con el calor del verano, el cuerpo necesita una buena dosis de hidratación, y no hay nada mejor que las frutas para satisfacer las necesidades de agua del organismo. El menú estival debe comportar todos los días mucha fruta, tales como naranjas y manzanas, así como verduras.

Las legumbres, las nueces, las semillas y el aceite de oliva también se aconsejan para aportar grasas monoinsaturadas. La energía será proporcionada por el queso y los yogures desnatados, así como cereales integrales. El pescado también debe entrar en el menú.

Limitar el consumo de carne y azúcar

Las carnes y los productos azucarados no están prohibidos durante el verano. En cualquier caso, se aconseja limitar el consumo para evitar el aumento de peso. Las carnes rojas son las menos aconsejables. Los huevos y el pollo se deben consumir de forma moderada.

ConsejosLo mismo ocurre con los alimentos azucarados: sólo se pueden comer de tres a cuatro veces por semana. En todos los casos, el aporte calórico debe estar limitado a 2.500 calorías al día.

Menú típico en verano

Un menú típico en verano debe estar compuesto de lo siguiente. Pan integral y frutas frescas por la mañana. También se aconseja tomar nueces, un yogur natural, y aceite de oliva.

Al mediodía, ensalada con un poco de arroz y muchas verduras. Frutas como peras y manzanas son ideales para tomar de postre.

Para la cena, siempre se debe comer una ensalada y pescado acompañado de verduras y pan integral. Un vaso de vino no está prohibido. No os olvidéis de beber mucha agua durante todo el día. Lo ideal es beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día.

Finalmente, dormir correctamente es esencial, para darle el tiempo suficiente al cuerpo de recuperarse de la actividad de toda la jornada. Seguir un régimen equilibrado durante el verano tiene no sólo una incidencia directa sobre la línea, sino también sobre la piel y el estado físico en general.