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En un mundo que incluye cientos de productos distintos, la crema facial antiedad ocupa un lugar importante en la cosmética actual y es precisamente de ello que vamos a hablar hoy.

La mayoría de los dermatólogos confirman que los productos anti-age tienen efectos excelentes para prevenir la aparición temprana de arrugas y hasta disminuir líneas de expresión, pero esto depende de ciertos factores y entre ellos cómo usar una crema antiedad correctamente.

Así como una limpieza diaria del rostro es imprescindible para que la piel del rostro se vea sana y suave el buen uso de otros productos de belleza garantiza el éxito de un tratamiento que mantendrá el nivel de hidratación correcta que previene el envejecimiento prematuro de la dermis.

Una piel cuidada desde los 30 años asegura mejores condiciones para cuando se llega a una edad madura, algo que ocurre pasados los 40 años, sobre todo cuando hablamos de la piel de la cara y el cuello expuesta constantemente a agresiones externas.

Factores que causan el envejecimiento prematuro de la piel

Lo primero que se debe tener en cuenta es que la edad no es el único factor decisivo en el envejecimiento prematuro de la piel.

Existen factores ambientales que causan el envejecimiento cutáneo y generan falta de elasticidad y de la capacidad natural de la regeneración epidérmica sobre todo en la piel del rostro y cuello que están muy expuestas a la luz solar.

Asimismo, la disminución progresiva de la producción de colágeno y elastina se acentúa a partir de los 30 años y de ahí la importancia de utilizar diariamente una crema facial que ayude a equilibrar la pérdida de estas dos sustancias.

Con la menopausia se produce un descenso hormonal que hace que la piel pierda un porcentaje importante de colágeno y de ahí la importancia de utilizar cremas destinadas a mejorar el metabolismo celular que aumenten los niveles de elastina, colágeno y ácido hialurónico.

Una exfoliación de la piel del rostro y cuello una mes al mes ayudará a eliminar las células muertas, un tratamiento que debe completarse siempre con una crema que favorezca la generación de antioxidantes, sin olvidar el uso diario de un protector solar para evitar el denominado fotoenvejcimiento de la piel.

Uno de los mayores problemas que afecta a hombres y mujeres es el estrés y esto puede verse reflejado en el cuerpo, en el pelo y también en la cara, con efectos que van desde arrugas, irritación y sequedad hasta la aparición de acné adulto.

En este caso se puede aplicar una crema facial antiestrés que ayudará a calmar las irritaciones, además de iluminar y mejorar el tono de la piel proporcionando una hidratación adicional.

Cómo usar una Crema Antiedad

Lo primero es tener en cuenta que cada piel es diferente y por ello tiene necesidades específicas. Los cuidados diarios y la aplicación de una crema antiedad ayudarán a retrasar la aparición de los signos de la edad.

Existen cremas antiedad que contienen retinol y ácido glicólico y que pueden utilizarse tanto en pieles más jóvenes como en aquellas más maduras pero lo más importante es realizar una rutina facial diaria de belleza.

Se deben incluir también productos con Vitamina C, que es un potente antioxidante, y ácido hialurónico, un activo imprescindible para reponer la hidratación y alisar las arrugas y líneas de expresión.

Los ingredientes de una crema antiedad se diferencian según el tipo de piel y por ello existen para piel mixta o grasa y también para piel normal o seca. Es importante elegir aquella que se adapte a cada tipo de piel para que los resultados del tratamiento sean realmente óptimos.

Entonces, para que realmente funcione una crema antiedad debe comenzar a utilizarse a partir de los 30 años cuando la piel comienza a perder elastina y colágeno.

Cada mañana y después de la limpieza facial puede aplicarse un sérum antioxidante que ayuda a la producción de colágeno. Inmediatamente después se aplica la crema antiedad de día, esto ayuda a que los nutrientes penetren en las capas más profundas de la piel.

Por la noche se realiza un proceso similar al anterior aplicando primero una crema o loción hidratante y después la crema antiedad. De esta forma se ayuda a la regeneración celular nocturna que atenúa las líneas de expresión de manera progresiva.

En cuanto a la aplicación de una crema antiedad se debe usar una pequeña cantidad sobre el rostro y cuello en cinco puntos estratégicos (frente, nariz, barbilla, mejillas y cuello), extendiendo el producto con movimientos suaves y ascendentes.

La idea es que los movimientos vayan contra los efectos de la gravedad pues la pérdida de elastina genera la caída del óvalo facial y la flacidez de esa zona.

Una rutina de belleza diaria es fundamental para lucir una piel joven por más tiempo pero también ayuda a tener un aspecto saludable sin importar la edad.