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Para muchos, el hecho de perder peso es un verdadero quebradero de cabeza. Y el principal  de ellos es el disgusto que causa asociar perder peso a comidas de incómodo sabor.

Sin embargo, a pesar de los múltiples intentos de algunos nutricionistas por obligarnos a engullir kilos de acelgas cocidas, existe un camino alternativo.

Dicho camino nos va a facilitar en mucho la tarea, ya que la predisposición a continuar, será mucho mayor que si andamos a vueltas con las pechugas cocidas.

En pocas palabras, se trata de variar las cantidades de comida, ampliando el número de las mismas a lo largo del día, aproximadamente cada dos horas.

Lo que vamos a conseguir comiendo cada cierto tiempo y a menudo es que nuestro organismo no tenga que ponerse en marcha cada 5 o 6 horas, sino que siempre estará activo, utilizando la grasa como combustible.

Además, le daremos una ayuda extra si las cantidades de esas comidas son ligeras; para que os hagais una idea, el tamaño no debería ser mayor que lo que os cabe en la palma de la mano.

El hecho de ingerir comida alrededor de ocho veces al día, para muchos es algo exagerado y para otros, simplemente imposible.

Pero cuando hablamos de comidas, no solo hablamos de comidas sólidas, sino también líquidas, es decir, los archiconocidos batidos de hidratos o proteínas, son de gran ayuda en estas ocasiones.

En consecuencia, la división de comidas podría quedar de la siguiente manera: cinco comidas sólidas y tres líquidas.

De esta manera, el tipo de comidas que debemos ingerir incluye todo tipo de alimentos, y digo todos, incluídas las grasas, que también son necesarias.

Huelga decir que, cuanto más nos aproximemos a las proteínas puras, es decir, carnes, pescados y también hidratos, como verduras, y más nos alejemos de grasas y lácteos, antes lograremos nuestro objetivo.

En cualquier caso, es un método no agresivo, que además, debido a su laxicidad es posible alargarlo en el tiempo, incluso tomarlo como una forma de vida.

En definitiva, debemos tener en cuenta no llevar a cabo dietas extremas que consisten en comer solo cuatro o cinco alimentos, ya que así, solo conseguiremos sufrir carencias alimenticias.