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La proteína está en el corazón de todos los debates. Normalmente, no tomamos el tiempo necesario para pensarlo lentamente, y preferimos seguir el último régimen de moda. Conviene pues conocer cuál debe ser el comportamiento alimenticio ideal.

El peligro de comer muchas proteínas

Tenemos intestinos de herbívoros. Esta afirmación puede sorprender, y sin embargo no es el fruto de ninguna idea vegetariana. Un simple paso hacia atrás permite explicar la cosa de forma lógica. Nuestros ancestros vivieron miles de años del cultivo y de la caza. El menú alimenticio estaba constituido en un 85 por ciento de raíces, frutas, verduras, y el resto lo componían las proteínas animales. En consecuencia, sus intestinos eran largos, de 17 metros, frente al 1,5 metros de los carnívoros. Nosotros hemos heredado este sistema digestivo.

Sin embargo, nuestra alimentación ha evolucionado más en 70 años que en 5.000 años. La parte de carne constituye un porcentaje importante. Ya no somos simplemente y genéticamente concebidos para esto. No poseemos la enzima indispensable para una buena digestión de la carne: la ureasa. Los productos cárnicos se almacenan en largos intestinos de herbívoros, y forman residuos potencialmente tóxicos. Ya no producimos ácido úrico, que contribuye a acidificar el organismo.

Alimentos ricos en proteínas

¿Cómo se puede comer proteínas, reduciendo el consumo de carne? La idea es la de asociar cereales con legumbres, con el fin de disponer del conjunto de la cadena de los aminoácidos esenciales para el organismo. Porque si las proteínas

Legumbres variadas
Diversas clases de legumbres

vegetales son generalmente peor asimiladas que las proteínas animales, no son menos ventajosas​, sino que son un complemento muy eficaz para reducir el consumo de carne.

En este sentido, la quinoa es un alimento muy interesante. Este cereal contiene una excelente tasa de proteínas, superior a 15 miligramos por cada 100 gramos. Es rica en aminoácidos esenciales, pero también en manganeso útil para muchas reacciones químicas, y actúa en interacción con varias enzimas. Además, la quinoa dispone de mucha cantidad de hierro. No olvidemos que una carencia de hierro está en el origen de un estado de cansancio generalizado, o de anemia.

Las lentejas también son una excelente fuente de proteínas, aunque es verdad que la proteína que contienen no puede ser asimilada igual de bien que la proteína animal. Una vez más, la fuerza del alimento es que no produce acidez en el organismo, y que asociado con un cereal como el arroz integral está al nivel del consumo diario de proteínas. A modo de ejemplo, y para completar la lista, citemos el tofu, la soja, las judías rojas, o el brócoli.

No se debe dudar a la hora de combinar cereales con legumbres y verduras. Su contenido en agua y en fibras solubles permite digerir mejor los alimentos como el garbanzo, o las judías rojas, que tienen mala reputación a nivel digestivo.

No cabe duda de que una alimentación equilibrada, rica en proteínas y nutrientes saludables es una buena opción para mantener la forma durante todo el año.