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¿Tomáis edulcorantes para perder peso, o por temor a coger unos kilos de más? ¿Y si produjeran un resultado inverso en vuestra salud? Efectivamente, según un estudio americano, las bebidas light (sin azúcar) favorecen el aumento de peso. Pero atención, este efecto se observa a largo plazo, tras años de ingesta cotidiana de edulcorantes.

Las bebidas light

Los edulcorantes son muy utilizados por las industrias agroalimentarias, para proponer ciertos productos con menor contenido en azúcar: bebidas, postres, galletas, chocolate, etc.

Los edulcorantes también se utilizan en la dieta habitual, para azucarar algunas comidas: té, café, yogurt, bizcochos, etc. El objetivo es reemplazar el azúcar por un sustitutivo, especialmente si se está llevando a cabo algún tipo de régimen alimenticio, o simplemente para evitar engordar.

Los edulcorantes poseen un poder para endulzar muy elevado, pero sin aportar ningún tipo de caloría. Si en principio la idea parece buena, ¿realmente es eficaz a largo plazo?

Un reciente estudio estudio americano ha pretendido demostrar que esta verdad no es cierta del todo, puesto que a la larga, los edulcorantes favorecen el aumento de peso.

Más de 3000 personas fueron seguidas durante varios años para determinar la relación entre consumo de edulcorantes y variación del índice de masa corporal (IMC).

Los excesos de edulcorante

Al cabo de 7 u 8 años de seguimiento, las 1250 personas que tenían un peso normal al comienzo del estudio y que bebían más de 21 bebidas light edulcoradas a la semana, multiplicaban por dos el riesgo de tener sobrepeso o estar obesas, con relación a las personas que no consumían ningún tipo de bebidas endulzadas con edulcorantes.

Entre esos dos extremos (ninguna bebida light, o más de 3 al día), cuanto más aumentaba la cantidad de bebidas edulcoradas, mayor era el riesgo de subir el IMC.

Esta relación era cierta, independientemente del sexo, del tipo de alimentación al comienzo del estudio, de la intensidad de la actividad física, y de estar padeciendo una diabetes.

En conclusión, es preferible no tomar edulcorantes de forma regular y a largo plazo, puesto que el riesgo podría ser el contrario del que se desea: un aumento real de la masa corporal.