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Desde hace algún tiempo, numerosos son los que se inquietan por la presencia del gluten en su dieta.

No comer gluten es como ver un partido de fútbol sin cerveza, pero también despedirse de la pasta y del pan. Así pues, la primera reacción sería más bien continuar consumiendo esta proteína, de hecho bastante desconocida. Descubramos las razones que empujan cada vez a más personas a comer sin gluten.

¿Comer o no comer gluten?

Esta palabra rara y relativamente nueva designa una proteína de reserva que está presente en ciertos cereales (trigo, centeno, cebada, avena). Es el gluten el que da elasticidad y volumen a nuestras pastas, a la miga de pan y a todo lo que está hecho a base de harina de trigo.

Spaghetti BoloñesaUna minoría de la población (menos del 1 %) es totalmente alérgica al gluten, mientras que una proporción mal definida, pero todavía débil, es o se vuelve intolerante al gluten, lo que significa que el consumo de esta proteína genera una inflamación del intestino delgado que se deteriora con el tiempo.

De hecho, cuando se tiene un cansancio excesivo o falta de forma, es muy posible que el gluten sea uno de los responsables, como ocurre con el dolor de vientre, el estómago hinchado, las diarreas, u otras molestias de estómago.

¿En qué afecta el gluten a la dieta?

Además del hecho de que previene la aparición de una intolerancia al gluten hacia los 40 años, se eliminan los riesgos de sufrir problemas gástricos, además de mejorar los rendimientos deportivos.

En efecto, la ausencia de gluten en la alimentación se ve como una ocasión de reforzar las defensas inmunitarias y combatir las alergias.

Una dieta sin gluten

Para empezar una nueva vida libre de gluten sin demasiada dificultad, conviene saber que se debe comenzar por eliminar todo lo que contiene trigo. Este se puede reemplazar por algunos de estos productos en versión sin gluten. De hecho existen panes sin gluten, pero también pizzas, pastas, y hasta cerveza.

En la misma lógica, y con poca imaginación, se puede seguir con los mismos hábitos alimenticios, reemplazando la harina de trigo por la de trigo sarraceno. Lo mismo ocurre con la sémola de trigo, que se puede reemplazar son problemas por la de maíz (polenta).

Comer sin gluten es hacer una apusta decidida por un estilo de vida más saludable, protegiendo el estómago y los intestinos de malestares que terminan por arruinar la vida, o simplemente, por hacer de la comida un verdadero calvario. Salud y placer deben ir de la mano, y si los alimentos libres de gluten ayudan a ello, no hay que dudar a la hora de hacer la compra.

El gluten, hoy en día, sigue siendo una proteína que muchas personas alérgica o intelorantes no pueden ingerir. Sin embargo, la moda de eliminarla definitivamente de la dieta, por parte de personas sanas, indica una preocupación centrada esta vez en un modo eficiente de reducir peso.