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Muchos estudios nos indican que consumir vino de forma regular nos puede aportar los mismos efectos que los que proporciona una actividad deportiva. No se trata de dejar de hacer deporte, sino simplemente de disfrutar de todos los beneficios que contiene el vino. ¿Queréis saber por qué un vaso de vino al día equivale a una hora de ejercicio físico?

Los beneficios del vino para la salud

Todos sabemos que el vino ayuda a no acudir a la sala de deporte todos los días, pero ¿cuáles son los beneficios reales que nos aporta si bebemos de vez en cuando en la cena?

Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares

El vino tinto permite ayudar a las personas vulnerables a los ataques cardíacos a evitar tener que sufrir arteriosclerosis o patologías isquémicas, y coronarias.

Combate el colesterol

El vino es una gran fuente de antioxidantes, que permite reducir el colesterol malo LDL, y aumentar el colesterol bueno HDL. También permite regular la tasa de triglicéridos en la sangre.

Copa de vino

Fortalece el sistema inmunitario

Si se cae enfermo, las defensas naturales se ven debilitadas. Bebiendo vino tinto, se refuerza el sistema inmunitario frente a las infecciones, la gripe o las alergias. También es un elemento ideal para no sufrir los cambios de temperatura y la llegada del invierno.

Reduce las alergias

El vino tiene una excelente acción antihistamínica, perfecta para combatir las alergias estacionales. Igualmente es un excelente antibacteriano.

Mejora la salud de la piel

Esta propiedad es debida al alto contenido del vino en antioxidantes y en vitaminas. Permite prevenir el envejecimiento prematuro, las arrugas, las manchas de la piel. Beber vino permite parecer más joven y hace que la tez del rostro esté más radiante.

Reduce las inflamaciones

Si habéis sufrido un golpe o tenéis una enfermedad que provoca hinchazón, como la artritis por ejemplo, no dudéis a la hora de consumir un vaso de vino en la cena.

Mejora la circulación sanguínea

Cuando penetra en el organismo, el vino actúa como un excelente agente anticoagulante. Su consumo no es recomendable en las personas que sufren enfermedades que provocan hemorragias.

Es rico en nutrientes

El vino tinto aporta muchos minerales y oligoelementos como por ejemplo magnesio, litio, calcio, potasio, hierro, zinc.

Facilita la digestión

Se aconseja beber vino cuando se come carne o queso, porque permite digerir mejor las proteínas y aliviar los síntomas de acidez o de reflujo gástrico. También es excelente para prevenir las úlceras estomacales.

Previene la formación de cálculos renales

Por regla general, el vino es excelente para las funciones renales y urinarias. Se recomienda principalmente a las personas que tienen tendencia a sufrir cálculos renales, infecciones de vejiga o problemas de uretra.

Mejora la salud bucodental

Los antioxidantes contenidos en el vino tienen la capacidad de reducir las inflamaciones y la proliferación de bacterias presentes en la boca, y concretamente en los dientes.

Protege el cerebro

El resveratrol permite igualmente cuidar las funciones mentales. Puede ayudar a las personas que sufren la enfermedad de Alzheimer o a aquellas que tienen predisposiciones para las enfermedades mentales. En efecto, un vaso de vino ayuda a estimular ciertas funciones del cerebro, como la memoria o la concentración.

Previene el cáncer

Muchos estudios afirman que los flavonoides contenidos en esta bebida producida a partir de la uva, son muy importantes para prevenir el cáncer de próstata concretamente.